El viaje empieza en el avión, 10 horitas de vuelo de Madrid a Ciudad de Guatemala, todos dando vueltas por la cabina del pasaje (pobres azafatos)
Mi grupo, el maravilloso grupo 16, al aterrizar en el aeropuerto de Guatemala. Atención a la gente que espera detrás, en sillas de plástico blancas
Este mensaje de advertencia en mi guagua nos daba la bienvenida a Guatemala (luego, circulando por las carreteras, comprendimos el porqué)
Quizás el mensaje anterior se refería a este tipo de extravagancias. El asiento de lo más cómodo y el ventilador en un sitio propicio
La primera noche el recibimiento fue al ritmo de la marimba, un instrumento musical típico de Guatemala parecido al xilófono. Ya nos abandonaría en todo el viaje. El escudo de detrás es el de Guatemala, donde se señala el día en que consiguieron la independencia y el pájaro nacional, el quetzal
El grupo 16, ya con los componentes americanos, frente al escudo de Guatemala
El primer día comimos un alimento típico de Guatemala, el tamal, un alimento que comían los indígenas hecho con una masa de maíz y lo envuelven en una hoja de plátano. Bueno, "no ta'malo"
Primer viaje en guaguas, un medio de transporte diferente y con mucho encanto. Las mochilas se ponían encima y si llovía se cubrían con una lona
La mayoría de los carteles en Ciudad de Guatemala están pintados con vivos colores en las paredes. Este escuela de párvulo, en medio de un suburbio, me enterneció sobre manera. "Derecho a jugar y a descansar" se puede leer
En Guatemala no abundan los luminosos; al contrario, los carteles tienen mucho encanto y suelen estar pintados. Me quedé con ganas de entrar en esta tienda
Hay que tener verdadero equilibrio y confianza en uno mismo para llevar en la cabeza los productos que quieres vender. En medio de la plaza principal de Ciudad de Guatemala
Marc, mi catalán favorito, no pudo contenerse y se hizo una foto con la bandera de España
Una inmensa bandera nacional preside la principal plaza de ciudad de Guatemala. Dos franjas verticaaes celestes y una blanca central con el escudo del país
Los monitowers delante del palacio presidencial de Ciudad de Guatemala
La Rebe y yo delante de la Catedral de Ciudad de Guatemala, con los primeros objetos comprados por los niños que fueron requisados
Dentro del Palacio de la Nación, el lujo contrasta con la pobreza del exterior. Las vidrieras del salón principal ilustran hazañas indígenas y del descubrimiento
En el salón principal del Palacio de la Nación nos recibió el presidente de la república, Óscar Berger, quien fue recibido por nuestro ilustre Miguel de la Quadra Salcedo
Por una calle abarrotada de gente me tuve que detener ante esta señal de tráfico tan sorprendente
En el edificio de correos de la capital de Guatemala nos ofrecieron este sin igual almuerzo, el Pollo Campero, que ya nos acompañó cada dos días durante nuestra estancia en el país
Mi compi de tienda, Alberto, en una parada del camino delante de los volcanes de Guatemala
La única foto que tengo con el ilustre Miguel de la Quadra Salcedo
En el mercado de Chichicastenango conocimos a Julio Baptista, un niño con nombre de futbolista que se dedica a mendigar y vender cosas a los turistas. Le compramos un balón e intentamos hacerle jugar al fútbol en vez de trabajar en el mercado; pero al día siguiente lo volvimos a ver pidiendo dinero. Una triste realidad.
¿Qué estás tomando? ¡Gallo, la mejor cerveza! Un clásico en Guatemala
El mercado de Chichicastenango se pone los jueves y domingos, y es un lugar mágico donde puedes encontrar los productos guatemaltecos más típicos, a unos precios de ganga
La población indígena maya, ataviada con trajes tradicionales, se fusiona con los turistas en la escalinata de la Iglesia de Santo Tomás, donde se practican sincréticamente las religiones maya y católica
En el mercado todo son tentaciones, las ganas de obtener un recuerdo superan la pena de que te lo venda un niño que debería estar jugando
El día de todos los santos (1 de noviembre) es tradición que la gente vaya al cementerio a comer con sus difuntos. Nosotros lo imitamos, con nuestro clásico Pollo Campero. Qué raro, Leyre con el grup 16 :P
Los cementerios de Guatemala tienen un aspecto alegre, las tumbas son de colores y cada color significa algo para el difunto
Los expedicionarios dejan el cementerio de Chichicastenango después de un apetitoso Pollo Campero
Los expedicionarios suben en zigzag al monte de Pascual Abaj, a 2.300 metros de altura, donde aprendieron detalles sobre los ritos de unión mayas
El viaje en guagua con las chicas del grupo 3, las "chichis"
Llegando al lago Atitlán, que según el escritor Aldous Huxley (Un mundo sin fin) es el lago más bonito del mundo. Estoy totalmente de acuerdo con él.
Una mujer maya monta su puesto en el camino al lago Atitlán, con el volcán San Pedro de fondo
La población de Panajachel está a la orilla del lago Atitlán, cuyas aguas turquesas tienen una profundidad de hasta 300 metros y una extensión de 128 km2
El lago Atitlán está rodeado por tres volcanes: San Pedro, Atitlán y Tolimán. Hay barcas que te cruzan al otro lado
No podía faltar el preceptivo bañito en el lago. Un placer nadar entre aguas templadas con la seguridad de que los volcanes que te circundan contendrán su furia... ¿o no?
Me compré unas bermudas típicas de allí con tal de no perderme el bañito. Se nos ve pequeños ante el inmenso lago y los altos volcanes
Un excelente grupo de monitores, aunque podríamos obviar al invitado de la izquierda, ¿con quién viene? :P
Las primeras ruinas mayas que visitamos fueron las de Iximpché, cuyas construcciones solían tener base cuadrangular
Una foto para recordar las ruinas mayas de Iximpché
Ya en Antigua de Guatemala (la anterior capital del país), visitamos el centro de cooperación, donde antes de entrar estuvimos bailando algunas danzas
En el centro de cooperación de Antigua estuvimos decorando unos juguetes para regalarlos a niños guatemaltecos
Las pinturas dieron mucho de sí; aquí cada uno presumiendo de bandera (no sé muy bien cuál es la azul entera)
Aquí se ven todos los juguetes que pintamos y que serían regalados a unos niños de Guatemala
Jonatan de Perú en directo desde Antigua de Guatemala, informativos de Radio Quetzal
La iglesia del Hospital de San Pedro, en Antigua de Guatemala, la única con 3 plantas (aunque un poco derruida)
Yo y Byron, mi sueco, sí sí, mi sueco. ¿No sé estará haciendo el sueco?
Una de las partes más importantes de la ruta son los titiriteros, que nos acompañan en todos los viajes con su música y alegría. Ellos son los principales causantes de las canciones que tan buenos recuerdos nos traen
Los titiriteros también nos montaron unos espectáculos de títeres sensacionales, tan divertidos que alegran al rutero más desanimado
Una escapadita al hotel de los periodistas, para ducharnos... y para algunas cosas más
El volcán del agua, inactivo gracias quizás al tapón en forma de nube
Antes de subir al volcán Pacaya, unos niños te vendían por un quetzal unos palos para ayudarte en la subida (que luego había que devolver al bajar)
El nombre del volcán proviene de esta planta, la pacaya, que da un fruto parecido al espárrago
La subida al volcán Pacaya es al principio un sendero rodeado de vegatación (entre la que se ven unos impresionantes maizales)
Al final de la subida ya se divisa el volcán Pacaya, cuyo cono se sitúa a 2541 metros de altura
El Pacaya es un volcán activo, muy impredecible, ya que desprende sulfuro continuamente y sufre erupciones constantes de tipo estrombolianas (como en llamaradas)
El Pacaya tiene grietas de las que brotan ríos de lava. El calor, incluso a 50 metros de distancia, es sofocante
Por fin la lava, cumplido uno de mis sueños. La lava avanza muy lentamente, da tiempo a huir de ella, pero está tan caliente que caer en ella no tiene escapatoria.
La subida al cono es complicada, pues el terreno de rocas sueltas te hace subir 3 metros y descender 2. Además, los gases tóxicos que desprendía el volcán nos hicieron abortar la misión.
Los atisbos de lluvia nos hicieron ponernos las capas de agua durante el descenso, dejando estampas tan bonitas como esta
Las raciones militares fueron la base de nuestra alimentación en aquellos lugares a los que no podían llegar los cocineros. La novedad de esta nueva forma de comer produjo algunas quemaduras
¡Llegan los bomberos! Pero no para apagar fuegos, sino para regarnos a todos en una de las duchas más esperadas
Con Irene y Blas, de Granada y Cádiz, en un pueblecito que estaba de fiestas (San Juan del Obispo, creo)
También a Antigua de Guatemala llega la globalización, aunque eso sí, muy al estilo guatemalteco
Las matrículas de los autos en Guatemala son muy características, con las pirámides mayas (de Tikal, supongo) y el escudo
El despertar en Antigua. Salir de la tienda y contemplar el espectáculo de los volcanes que te rodean, cubiertos de nubosidad. No tiene precio
Camino a Cobán paramos en un pueblecito llamado Rabinal, donde asistimos a un taller de artesanía local. Los productos que se ven proviene de un fruto que se llama "morro", que se cuece y se le dan colores y usos como maracas, vaso, cenicero...
Un tipo con mucho morro (el fruto, claro)
En San Pedro de Carchá asistimos a un desfile, y por el camino nos encontramos este cartel. ¿No era esto con el nombre de otro país americano?
En San Pedro de Carchá construimos una escuela para los niños pequeños cuyas madres no podían cuidarlos. Así empezó todo
Los trabajos de construcción de la escuela para niños fueron arduos, pero todos colaboraron en su consecución
Entre trabajo y trabajo, y entre diluvio y diluvio, les enseñé un juego que les encantó: el pisapiés
También hubo tiempo para el baile, ya se sabe que los ritmos salseros despuntan en América Latina. Efraín triunfando con María
La escuela ya terminada, un gran trabajo de los grupos 10 y 16 (siempre juntos)
En Cobán, comimos en medio de una especia de bosque tropical con unas plantas enormes
En Cobán tuvimos un gran recibimiento y la cena estuvo animada por este fantástico grupo de bailarines
Después, nos tocaba un largo viaje hacia el norte de Guatemala, para buscar Tikal. Por el camino, la gente salía a las calles extrañada de ver a tanto autobús seguido.
Las casas, de madera y con un techo de hojas, son de lo más endeble. El paisaje es similar durante todo el camino hacia el norte de Guatemala. La señalización de los resaltes en la carretera es genuina
Hubo que atravesar este río y los autobuses tuvieron que subirse a una gran balsa para poder cruzarlo
El grupo 16 con Marcela desafiando a la velocidad subidos en lo alto de las guaguas
Parada en Flores para comer. Una pequeña isla en medio de un inmenso lago, el Petén.
Llegamos a Tikal y toca instalar el campamento en medio de la selva. A Efraín, Hugo y Japo siempre les surgía algún problemilla a la hora de montar.
Las pocas construcciones que hay un Tikal tienen unos techos sorprendentes. Felices por haber llegado después de un largo camino y un tremendo aguacero.
Un paseo por la selva con mi grupo. Aquí nos encontramos en la base de un árbol, la Ceiba, que es el árbol nacional guatemalteco. Imagináos la altura que puede llegar a alcanzar.
La selva de Tikal está lleno de animales extraños, como estas orugas verdes que aparecían por doquier
La vegetación en la selva no deja ver más allá de la primera línea de árboles. Los helechos alcanzan tamaños espectaculares.
Esto es Tikal. Una inmensa selva verde, que no deja lugar a recobecos, de la que despuntan tímidamente las partes superiores de algunos templos mayas. Un ocelote observa inamovible cómo hago la foto
Yo, en lo alto de uno de los templos mayas descubiertos. En concreto, sobre el templo IV, que con sus 70 metros de altura es la edificación maya más alta de las hasta ahora encontradas. La vista no podía ser más satisfactoria
Los componentes del grupo 16 descansando en lo alto del templo IV. Tras el esfuerzo de subir las empinadas escaleras hasta aquí arriba, el descanso y el disfrute de la vista están justificados
Orgulloso de haber subido hasta arriba y de estar sentado en lo alto de un templo que los mayas construyeron hace más de mil años
Una formación de enormes hormigas rojas llevan alimentos hasta su hormiguero
Aquí se aprecia el tamaño del hormiguero, ¡como para caerse dentro!
Los carteles te ayudaban a no perderte por los senderos de la selva. Aún así, la ayuda del guía se hace indispensable
Estos gusanos naranjas estaban esparcidos por toda la selva, pero no recuerdo su nombre (rosquillas, creo)
Los pasos se hacen estrechos al andar por la selva. La vegetación lo cubre todo y hay que hacese camino de alguna manera
El grupo 16 escondido detrás de las raíces de un árbol en la selva de Tikal. ¡Cómo sería de alto!
Este árbol ha generado unos pinchos hacia abajo para evitar que chimpancés como el de la foto de suban por el tronco
Los trabajos de excavación continuan y es probable que nuevos templos salgan a la luz. Aquí, con Álvaro ¿el portugués? en la foto
En la Plaza de los 7 templos de Tikal los ruteros recibieron diversos talleres de arqueología, como este de vasijas en el que tenían que identificar los diferentes tipos de materiales que se van encontrando en las excavaciones y relacionarlos
Otro de los talleres, en este caso con otro tipo de materiales (creo que este era obsiliana, un vidrio original de un volcán)
Los ruteros se convirtieron en verdaderos arqueólogos, excavando entre la montaña de vegetación que cubría los restos mayas, y alguno encontró alguna vasija o cuenco auténtico
Las ruinas mayas están completamente devoradas por la vegetación, y el trabajo de los arqueólogos es duro para poder rescatarlos y estudiarlos
Uno de los 7 templos que hay en la plaza homónima en Tikal
El grupo 16 antes de afrontar la subida a un observatorio astronómico maya por sus empinados escalones de piedra
Desde lo alto del observatorio astronómico se ven otras ruinas mayas. Los templos son los que tienen esa especie de cresta; los observatorios no la tienen, y su cima es completamente llana
Desde el observatorio astronómico maya se ve nítidamente el templo IV, el más alto de todos, y los turistas que allí se encontraban
La gran plaza de Tikal es el lugar más impresionante de toda la reserva arqueológica, en torno a la cual se alzan dos templos mayas, una necrópolis con diversas estelas y un palacio maya
Los monitores pares (y David) ante el impresionante Templo II
Los templos mayas son unas construcciones impactantes, pues cuesta pensar cómo pudieron levantar semejantes bloques de piedra y a tanta altura en el año 700 dc
Un duende se escapó de la selva, dicen que salen con la lluvia
Nos trasladamos a otra región conocida como Yakshá, lugar mágico con un lago central habitado por cocodrilos (al parecer, atraidos por el jabón) (impresionante el dibujo) y que al anochecer nos regaló un indescriptible espectáculo de miles de luciérnagas que se encendía y apagaban
En Yakshá existen también ruinas mayas. Miguel de la Quadra nos acompañó en la visita y nos enseñó un códico maya (el guía alucinó pues hay muy pocos en el mundo), que es una muestra de escritura maya basada en dibujos
Desde lo alto de uno de los templos mayas obtuvimos una panorámica excelente de la laguna de Yakshá, a la orilla de la cual montamos el campamento
En Yakshá las ruinas se encuentran en muy buenas condiciones. Por cierto, allí se rodó uno de los programas de "Supervivientes" americanos, que vivían en la selva y hacían las pruebas en sitios como este
Junto al lago tuvimos una tarde de actividades deportivas, entre las que se encontraba el esgrima, dirigido por la maestra Elenita
Ya sabíamos que había cocodrilos, pero el baño en el lago de Yakshá fue inevitable. Eso sí, cerquita de la orilla.
Una inesperada visita: una serpiente coral, ¿o era una falsa coral? Quién sabe, de todos modos en la bolsa estaba bien
Dejamos Guatemala y cruzamos la frontera que lo separa de Belize, un país pequeño pero muy exótico
Las interminables horas en la frontera entre Guatemala y Belize las pasamos como buenamente pudimos. Allí aprendí a valorar la suerte que tenemos de no tener fronteras en la Unión Europea.
Belize es un país encantador. Las casas son de madera y de múltiples colores, da alegría verlas.
Las casas en Belize tienen colores de lo más diverso, y muchas están elevadas para evitar humedades (es una zona muy lluviosa).
La distribución de las casas no sigue ningún orden, y da una idea de la tranquilidad que reina en este país.
La mayoría de la población es negra (yo diría que toda) y muchos se desplazan en bicicleta. Las casas en Belize city ya eran más consistentes.
Antes de cruzar a la isla donde acamparíamos, Silvia compró en el puerto de Belize City plátano frito, que lo probé por primera vez y me encantó
De Belize tomamos un barco que nos llevó a una isla llamada Cayo Caulker. Confirmo que el cartel de la foto era orientativo.
Carmelo, de Colombia, se entusiasmó mucho, pues para él, como otros muchos, era la primera vez que veía el mar
Garmendia posando ante los restos de las raciones militares. Siempre me resultará curiosa la obsesión del ser humano en ir haciendo montañitas de basura encima de una papelera o bolsa llena, como si fueran a caber en algún momento.
Acampamos en una de las playas del Cayo, donde los bañitos fueron obligados aún a pesar de las picaduras de medusas que nos acribillaron. En Belize se haya el segundo arrecife de coral más grande del mundo (después de Australia)
Al lado del campamento había una pista de aterrizaje de avionetas, cuya frecuencia de operaciones no tardamos en comprobar (sobre todo cuando intentamos cruzar la pista)
El grupo 16 se metió en la piel de un ingeniero y, para mitigar la sombra durante la comida, diseñaron este complejo toldo con las capas de agua y unos palos
Los monitores de escapada, había que aprovechar un segundo libre que teníamos en busca de un buen lugar para hacer snorkeling. Las manchas azules corrieron vertiginosamente por el campamento
En nuestra escapada submarina vimos un manglar (en la foto, al fondo), que suelen estar habitados por cocodrilos, y encontramos peces de todo tipo y estrellas de mar
Tu mes da vacaciones... ¡con Halcón Viajes! Karen parecía sacada de una revista
Con el grupo nos fuimos a hacer un poco de snorkeling en una playa paradisíaca, llena de palmeras, cocos, fina arena blanca... eso sí, pocos poces vimos.
Ya en México, cruzamos por la frontera de Chetumal, y me hizo mucha gracia lo de "mini super", ¿vaya contradicción no?
A Silvia le regalamos un retrato por su cumpleaños
Otro lugar paradisíaco en el que acampamos: la orilla de la laguna de Bacalar, una inmensa masa de agua color turquesa donde, efectivamente, también había cocodrilos (y escorpiones, y tarántulas...)
En una de las visitas a centros arqueológicos mayas nos encontramos con esta curiosa amiga
Las ruinas mayas de Kohunlich, en México, con los grupos 10 y 16 posando como para portada de disco
Uno de los mayores atractivos de las ruinas mayas de Kohunlich es el templo de los mascarones, tres caras gigantes de uso desconocido
En Kohunlich Miguel de la Quadra nos trajo Achiote, una especir de grano que usaban los mayas para dar miedo en las batallas. En una brillante idea, nos hizo pintarnos todos las caras para revivir aquello.
Una de las bebidas más ricas y exóticas que probamos en América fueron las aguas de frutas (piña, papaya). Esta que bebo es el agua de mango.
Junto a la laguna había unas chozas muy exóticas, que algunos tuvimos la suerte de probar una de las noches.
Atardecer metidos en la laguna de Bacalar, ¿se puede estar mejor?
Nuevas ruinas mayas en México, las de Chacchoben, que literalmente significa "rojo máiz"
Con "la Rebe" en las ruinas de Chacchoben. La espesa vegetación ha ido comiendo los templos mayas que ahora hay que rescatar.
Las investigaciones en Chacchoben empezaron sólo hace 10 años, pero ya se hansacado a la luz multitud de templos y otros restos mayas
¡Viva México!
Visitamos el fuerte de Bacalar (un pueblo), que por supuesto da a la laguna omnipresente con su característico color turquesa.
En Chetumal practicamos la etnogastronomía: tomamos quesadillas, guacamole, gringas, burritos... Y nos hizo mucha gracia la forma que tienen de llamar al Ketchup
Un regalo especial de parte de algunos componentes de mi grupo: la camiseta oficial de presentador de Furor, ya obligatoria cada vez que jugábamos en el autobús
Con un día de retraso pero la tarta para el cumpleaños de Silvia llegó a las noches de monitores
Aquel día lo celebramos a lo grande, y hubo quien se arrancó con cánticos de todo tipo
La fiesta acabó en la laguna de Bacalar, con bañito nocturno y despertar idílico
El sol se despierta en el horizonte de la laguna de Bacalar
Un despertar en hamaca en un pantalán de la Laguna de Bacalar. ¿Se puede estar mejor?
Uno de los campamentos más espectaculares: en una playa del Caribe, Punta Solimán, a la orilla del mar rodeados de palmeras llenas de cocos
El viento inclina las palmeras y facilita la escalada para el aprovisionamiento de cocos
Tratando de subir por el tronco de una palmera para alcanzar uno de los cocos. Su exquisito sabor merecía el esfuerzo
La playa de Punta Solimán no era de arena, sino de conchitas minúsculas, corales...
Las ruinas mayas de Tulum son las únicas construcciones mayas que se encuentran a pie de playa
Por unas escaleras se puede descender desde Tulum al mar Caribe
Por fin, en las últimas ruinas mayas que visitamos, en Cobán, pudimos ver un escenario del juego de pelota completo, con sus arcos y todo
Los monis descansando en uno de los templos mayas de Cobán
Foto de familia en el segundo templo maya más alto de todo México, en Cobán. Para subir por las escaleras hacía falta una cuerda de lo empinadas que estaban.
Marcela y Silvia desde lo alto de un templo maya en Cobán. Las ruinas se encuentran en medio de una densa selva.
Los monitores conquistando el templo maya más alto de las ruinas de Cobán, en México
En medio de la inmensa selva verde, algunas manchas pétreas nos revelan la presencia de algún templo maya
El último día en América, nos regalaron unos polos y unas gorras para ir a una fiesta de despedida organizada por Bancomer. Parecíamos un equipo naútico.
La fiesta de despedida se celebró en una playa de fina arena blanca, en medio de unas palmeras. Nos regalaron hasta unos collares de colores.
El último atardecer en la fiesta en la playa
La fiesta no pudo ser más copiosa, y las alimañas arrasaron con todo lo que pillaban por delante. Después del hambre que pasamos, no se podía desaprovechar ninguna oportunidad.
El amanecer en Punta Solimán. Preciosa postal de un lugar cualquiera del Caribe.
En Punta Solimán había un cenote, que es como un agujero lleno de agua, como una piscina natural llena de peces de todo tipo
Los polos, que eran ropa nueva y limpia, ya había que usarlos hasta la saciedad. Uxío, Andrea, Laura y yo en la playa.
En el aeropuerto de Cancún pasamos las últimas horas en América, donde aprovechamos para gastar los últimos dólares en gorros mexicanos muy cómodos de trasportar en un viaje de este tipo
En Madrid hicimos una visita express al Museo del Prado, donde vimos los principales cuadros. Nos sorprendió ver a Adrián en uno de ellos, aunque luego nos enteramos de que él es el doble de Felipe IV
Karen y Elenita, protagonistas del programa de Radio Quetzal "Es cosa de dos"
Visitamos la exposición de Ruta Quetzal en Madrid en la sede del BBVA, donde había expuestos algunos de los trabajos de los ruteros, entre ellos el de Marc
Comida gentileza de la organización, nada menos que en el Café Oriente de la plaza homónima. Un buen motivo de brindis.
Hay que vacunarse, menos mal que teníamos al médico Alfonso siempre listo
Con Lena la polaca ante el arco de Medinaceli, en Soria
Paula, Uxío y yo ante el arco de Medinaceli. Las posturas de tontitos se deben a que estábamos haciendo equilibrio sobre una barra cilíndrica
Dormimos una noche en el parque de aventura Sendaviva, al sur de Navarra, donde Kike encontró a un amigo que le hacía caso
No sé yo quién es más payado de los dos
En Sendaviva nos metimos en la carpa del circo, pero como no salían los payasos, para eso se tiene a los monitores
Mediante unas pasarelas se tenían unas vistas muy buenas de los osos en Sendaviva
Nos ofrecieron un espectáculo de aves rapaces. Algunas venían desde el monte, situado a más de un kilómetro, simplemente llamándolas con un silbido
Todos los andaluces de la ruta, entre expedicionarios y monitores, en un claustro en Tudela
La plaza mayor de Tudela, la llamada ciudad de las 3 culturas por la pacífica convivencia de musulmanes, judíos y cristianos tiempo ha.
Hicimos una ruta pequeña pero interesante por la Foz de Lumbier, hasta Liédana, que recorre la gargante del río Irati durante un kilómetro bajo el acecho de numerosos buitres
El río Irati forma una garganta espectacular en la Foz de Lumbier
En Sangüesa (Navarra) esta guía nos explicó de manera muy completa el pórtico de la Iglesia de Santa María, una auténtica maravilla románica
El castillo de San Francisco, en el pueblo de Javier (que yo me creía que el santo de llamaba Francisco Javier). En 2006 se celebraban 500 años (o de su muerte o de su naciemiento)
Instalamos campamento en el refugio Beluga, al norte de Navarra y a las puertas de los Pirineos. Con David y las montañas al fondo
Se notaba la altura en el campamento y pronto las nubes nos cubrieron de niebla
El grupo 16 (y Rebeca) en el campamento en Beluga
Hicimos una caminata por los senderos de los pirineos navarros
Apenas había caminos pero el monte estaba lleno de verde césped por el que pasear parecía andar sobre una alfombra
Subimos al Pico Arlás, de 2.043 metros de altura. La última cuesta era para pensárselo dos veces.
Desde lo alto del pico Arlás y con Francia de fondo, Rebeca y yo no dudamos en gritar un irrintxi
Asistimos a la fiesta del Tributo de las tres vacas, según dicen "la ceremonia más antigua de España", que conmemora la paz entre el valle del Roncal y el valle francés
Allí arriba volvimos a hacer demostración de esgrima. ¿Quién se ocultará tras la máscara?
Visitamos Roncal, un pueblo en plena sierra donde se ubica la casa museo de Julián Gayarre, que para quien no lo sepa era un tenor (yo no lo sabía).
Comienza la subida a la Mesa de los 3 Reyes, el pico más alto de Navarra. Los parajes por los que pasamos no podían ser más bucólicos
La censura de Radio Quetzal por los walkies se subsanó con unos papelitos clandestinos que informaban de los cotilleos
Elena y yo durante la subida a la Mesa de los 3 Reyes
El grupo se dividió en 3 partes para hacer más fácil la subida. El grupo estirado formaba una fila casi perfecta
Esa roca señala la cima de la Mesa de los tres Reyes. La última parte era la más dura, aunque después de 7 horas de ascensión nada parecía difícil
Conseguimos llegar arriba y Radio Quetzal estuvo allí para contarlo, a 2.400 metros de altitud en el punto más alto de toda Navarra
Así dormía Efraín en los autobuses para que no le pintasen con rotulador
El camino a Roncesvalles es uno de los pasos del Camino de Santiago
Todos los autobuses de la expedición descansando en Roncesvalles
El pueblo de Zugarramurdi posee una cuevas las cuales se dice que estaban habitadas por brujas. Es un lugar mágico, y estando allí uno entiendo porqué hay gente que cree en las brujas
El ayuntamiento nos obsequió con todos estos corderos, que cocinaron en la misma cueva de Zugarramurdi, como si el pueblo estuviese en fiestas
Las rayos del sol penetraban como podían en las cuevas de Zugarramurdi, un espectáculo único
Los monitores sellando los pasaportes del camino de Santiago, en este caso en Urdax
En el Parque Natural Señorío de Bertiz nos dieron a probar estas tortas, llamadas tortas de Txantxigorri
Los miembros del parque nos regalaron unas camisetas, ¡limpias! No hay mejor regalo para un rutero. En la foto con Carmen Elena de Panamá
Hicimos un taller de comida e intentamos hacer estos "talos" que se rellenaban de queso, chistorras o chocolate
Hay a quien los "talos" se le pegaron un poco
Foto artística en los lavaderos de Ziga
En Ziga, un pueblo navarro pero casi vasco, nos enseñaron juegos populares locales, y lógicamente no podía falta el sogatira
Nunca olvidaremos la supercomilona que nos dieron en Ziga: chistorras, sopa del Baztán, piperrada, queso del valle del Roncal y para rematar, yogures caseros
La fiesta galaico-astur preparada por Uxío y David, no podía quedarse sin su correspondiente queimada
David, como buen asturiano, enseñándonos sus dotes de sidrero (bueno, o no)
Parecidos más que razonables. Juro que esta pintada estaba ya en la pared antes de que Kike o cualquiera de nosotros llegase a este lugar. ¡Son idénticos!
En la plaza de toros de Pamplona, detrás del burladero no se fuera a escapar alguno
Rebeca y yo encontramos el club de Pamplona que más nos gustaba
Cualquier lugar y hora es bueno para echar una cabezadita
En Obanos, un minúsculo pueblo navarro, asistimos a una representación teatral en la que participa todo el pueblo, ya que son 300 actores. Se celebra cada 2 años y la vimos hasta que la lluvia nos la interrumpió.
La misma lluvia que provocó el desastre en la ruta: todas las mochilas que no estuvieron a cubierto, quedaron empapadas, así como las ropas, los recuerdos, los diarios... A secar se ha dicho.
Llega un momento en la ruta que ya no sabes dónde meter todo lo que tienes que llevar encima
Estella estaba en fiestas y toda la ciudad se engalanó con escudos colgados por las calles
Las fiestas de Estella son increíbles. Observamos un espectáculo de banderas medievales que se cruzaban unas con otras que era impresionante.
La Ruta Quetzal llegando al monasterio de Yuso, en La Rioja
Gaby era el conductor del bus 6, y uno de los promotores del himno de aquel autobús: "Rayando el sol"
El monasterio de Yuso es famoso por ser la cuna del castellano: las primeras 47 palabras escritas en nuestra lengua se encontraron aquí, anotadas en el margen de una glosa escrita en latín.
En el monasterio había una sala dedicada a América latina, con los escudos de todos los países; cómo no, José David posó con el de su querida Costa Rica.
El campamento en el césped anexo al monasterio de Yuso. Desde luego, éramos unos privilegiados.
Uno de los juegos de monitores: el asesino, en el que, entre otros, Zacarías Labasura tenía que matar a Armando Adistancia. La ganadora, como en todos mis juegos, Elenita.
La expedición posando en la escalinata de la Catedral de Burgos.
Uxío, Susi y Andrea delante de la Cartuja de Miraflores, mandado construir por la reina Isabel la Católica.
Los grupos 15 y 16 en una de las plazas de Valladolid.
Coca, en Segovia, es un pueblo de 2100 habitantes, que posee un castillo que en la actualidad es propiedad de la Duquesa de Alba (esta mujer posee media España)
En Coca recibimos unos talleres relacionados con las funciones de los agentes forestales de la zona. En este aprendimos a extraer resina de los pinos.
Los agentes nos enseñaron algunas medidas para la extinción de incendios, tan frecuentes en verano.
Vimos en acción a uno de los helicópteros que arrojan agua cuando hay un incendio.
En esta ocasión no había incencdio así que el helicóptero descargó toda su furia contra nosotros. Sencillamente genial, la fuerza del agua te tiraba para atrás.
El campamento se instaló en el foso del castillo de Coca.
Los Donettes del 16 delante del castillo de Coca.
Argy nos prepraró una exquisita paella (¡para 350!) y Efraín hizo equilibrios para tomársela.
Es una pasada hacer rapel en las paredes de un castillo que pertenece a la Duquesa de Alba.
La llegada a Segovia la hicimos a pie. Me encantó llegar a una ciudad tan grande andando. Al fondo, el Alcázar de la ciudad.
Durante el camino nos contaron que las piedras que pisábamos fueron en su día la materia prima para la construcción de la catedral de Segovia (al fondo). Yo cogí una por si la iglesia tenía algún hueco y poder repararlo.
Para llegar al Alcázar de Segovia hubo que pasar un río, una especie de bosque y unos bonitos jardines.
Efectivamente, encontré el hueco en la catedral de Segovia para poder meter mi piedra. La buena acción del día.
El acueducto de Segovia, nunca imaginé que fuera tan grande y tan alto. Un monumento espectacular. ¿Cómo pudieron los romanos?
El día en Segovia fue el de mi cumpleaños. Las chicas del 10 me regalaron esta piruleta, ¡gracias! Fue uno de los cumples más especiales de toda mi vida.
En Segovia, Valor nos regaló a cada uno un chocolate y unos churros (¡al final lo de los churros era verdad!). Menos mal que estuvo allí Gladis a tutiplén para servir los chocolates, que si no...
La subida al puerto del Reventón, entre Segovia y Madrid, al atardecer. A pesar de su nombre, la montaña no era para tanto.
Una puesta de sol muy bonita y Silvia tratada como una reina.
Cerca del monasterio del Paular nos refrescamos en las Presillas, estas piscinas naturas con agua muy muy fría.
Una de las grandes ideas fue levantarnos a las 5 de la mañana para ir a ver los maitines del monasterio del Paular. Tuvo que ser muy interesante pero la mayoría nos quedamos dormidos.
En el Paular volvimos a tener tarde deportiva.
Los tres mosqueteros de material, Jorge, Berni y Roberto.
Un grupo cualquiera va a la cola a por el segundo plato. El mío no, desde luego, no creo que fueran tan ordenados.
Esta foto bien puede resumir el espíritu de la Ruta Quetzal, una experiencia multicultural y de convivencia.
Tras 45 días de ruta, quedarse despierto en el autobús era practicamente imposible. ¡Qué buenos parecen!
Vicente en su Toledo natal, con los molinos de los Yébenes al fondo.
José Carlos repartiendo alegrías: ¡las galletas estaban buenísimas! ¡Jose, eres maravilloso!
En los Yébenes nos enseñaron a bailar las jotas manchegas: "En la Mancha manchega, hay mucho vino; mucho pan, mucho aceite, y mucho tocino..."
José David fue el afortunado que le tocó subirse al molino para poner la velas.
En Toledo nos recibió el presidente de la comunidad de Castilla La Mancha por todo lo alto. A pesar de haber desayunado una hora y media antes, no pudimos resistirnos a las tortillas de patatas y los pasteles. Alimañeo absoluto.
La catedral de Toledo es muy grande e impresiona por su pulcritud.
Mini Paula haciendo su despedida para la web.
El Tajo, Toledo... ¿Un bañito en el río?
No podía falta una estatua de Don Quijote en Toledo. Pero... ¿quién se ha leido el libro?
Sara del Amor en su función favorita: repartir las bolsas de basura, con una maestría innata. ¡Cómo sujeta el walkie de mientras!
Este juego causó furor en mi grupo: sacar un número determinado de dedos acertando el total que se sacan entre todos. La verdad es que era adictivo.
La visita a ZP, que se hizo fotos con todo el mundo (y nos brindó una gran acogida alimenticia)
A Rocío la canaria le sienta super bien la bandera de España.
En la puerta de Moncloa y hablando con mi padre por el móvil :P
"La bandera de Huelva, blanca y azul..." Tirados en mitad de la Moncloa, qué poca vergüenza
Después de toda una ruta juntos, esta foto es un recuerdo inolvidable de los grupos 10 y 16
La recogida de diplomas, un momento ceremonial, solemne y emocionante en el último día de la ruta
La ruta es convivencia, y las amistades que se crean, entre personas tan distintas, perduran toda la vida
Despedida del urugasho, en el autobús 6, con un programa especial del "Diario de Felicia" y por supuesto, el himno del bus, "Rayando el sol"
Último desayuno juntos en Boadilla, tiempo de despedidas, agradecimientos y regalitos (postal de recuerdo dedicada a todos)
Yo con Irene, la niña más linda de Graná
El grupo 16 siempre será el grupo de los Donettes, aunque estén pasados de fecha
El equipo de cocina en España, ¡gracias Argy y gracias a todos!
El último día me dieron uno de los regalos más especiales: la bandera de Costa Rica firmada por los ticos de la ruta. Un preludio de mi siguiente viaje a América. Y final de un viaje inolvidable.