A la derecha Gustavo Adolfo Ramirez con el regalo que le llevé: La edición de la Revista LIFE que leyó GGM en el Hotel Welcome de Valledupar. Al centro, mi anfitrión Emilio Sánchez. A la izquierda Fernando Jaramillo. Los tres somos diplomados de la Universidad Tecnológica de Bolívar, en el tema de don Gabo. Estamos en la Librería Luvina en Bogotá la tarde del lanzamiento del la biografía escrita por Gerald Martin
La entrada del auditorio del Gimnasio Moderno y los vendedores de la edición
Mariposas amarillas adornan el techo del auditorio
Las paredes están adornadas con fotos de GGM
Otras fotos en las paredes
Mas fotos
Un televisor presentaba diapositivas con fotos de la familia de GGM. El audio traía vallenatos de los de antes.
Y me encontré con José Salgar
Recordamos al gran Harry, mi padre que fuera columnista editorial de El Espectador
Y le comenté que quería incorporarlo a la lista de suscriptores de MEMORABILIA GGM
El autor de la biografía, Gerald Martin, llega al Auditorio.
Me encontré con Alberto Duque López con quien no me veía desde hace mas de veinte años. La revista Semana registró el encuentro.
En el estrado de izquierda a derecha: José Salgar; el poeta pariente de GGM, José Luis Diaz-Granados; Roberto Pombo, director de El Tiempo y el autor.
En el estrado de izquierda a derecha: Jaime García Marquez, Piedad Bonnet autora de un libro sobre aspectos literario de la obra de GGM y Alvaro Castaño Castillo, propietario de la emisora HJCK.
Me encontré con Margarita Márquez Caballero a quien llaman "La samaria" en la familia de GGM.
Jaime conversa con la presentadora del evento, Adriana Eslava, la del parche en el ojo. Adriana es hija del inolvidable Pepe Caceres.
En busca de la dirección que dio GGM como la de su casa, al ingresar a la U. Nacional, que corresponde a una casa que debía existir al frente del actual Palacio de Nariño, nos encontramos el mármol que conmemora al caudillo liberal a quien Martin llama "carismático pero incompetente" en la biografía.
Mis amigos bogotanos me llevaron a la librería La torre de Babel. Debo confesar que quedé maravillado. Conocí a su propietario, Felix M. Burgos.