Equipándose para el frío.
A pasar el Himalaya, ¿no?
¡Jose is back!
Haciendo patria (profesional)
Silencio y frío, mucho frío...
Llegando al pontón de La Oliva
El sol calienta un poco, pero no durará.
No hacer caso del cartel.
Las olivas salvajes, ya maduras.
Olivos bien cargados.
Pero aún están verdes.
¿Un regalo de la Mafia? no, está pernoctando.
Este solete no tiene precio.
La Sierra Gorda, nuestro objetivo.
Alpedrete de la Sierra, comienza a despertar.
Nadie ha encendido aún la chimenea.
La gran encina que domina el pueblo.
Ahora sí ha amanecido.
Subiendo por el camino del Canal.
La duda de simpre: derecha o izquierda.
Decidimos el camino del Burrito de Peluche.
La gente paerce dudosa al ver lo que viene.
El burrito de peluche sigue ahí. Cinco años de intemperie lo han dejado castigado..
Coronado el primer puerto, hay que esperar (¿verdad?)
Llega Ignacio, y seguimos.
Han plantado toda la subida con cerezos.
El camino y arriba, la casilla.
Aquí los cerezos tiene mejor vida.
En pleno esfuerzo.
Muy muy arriba.
Empieza puerto, pero de verdad.
Esas soledades solas.
La subida desde allí nos parece a todos más difícil.
Terminada la gran bajada, Nico e Ignacio no llegan.
¿Todo bien? ¡cambio!
Por allí aparecen al fín.
Metidas en el bosque de pinos, unas colmenas.
El romántico puentecillo, ya cerca del Pontón.
Un nuevo amiguete, de Patones de Abajo.
¿Cuándo c.. se llevarán este pino? Ya son años...
Lo mismo que el derrumbe: ahí sigue.
Bueno, esto añade diversión.
La Presa de la Parra.
Montando una cadena ¡Rafa, queres muy lento!
Algunos se atreven a pasarlo montados.
El camino del Jarama.
Las umbrías siguen bastante verdes. Y frías..
De nuevo, las vacas relajadas.
Las misteriosas alisedas, cómo me gustan.
El cortado donde vienen todos los montañeros.
El aparcamiento está a tope.
La última subida, hay que esperar a Rafa.
Arriba, el poblado de la presa. Abajo izquierda, una explotación de abejas.
Un cazador de los buenos: bota, perrillos y a patear el monte.