Trazado aproximado de la vía Pidal-Cainejo
Comenzando el primer largo
Equipamiento escaso en este primer largo. 1 clavo viejo y el resto en autoprotección, pero es un largo fácil.
El amigo Jorge asegurandome
El tramo más comprometido de este primer largo. un pasito corto en adherencia y con pocas presas buenas para manos, pero no es complicado.
Una vez superado el tramo de adherencia, el resto ya no presenta complicaciones y unos 15 m. por encima de donde estoy, se monta la primera reunión.
Rafa iniciando el segundo largo, que comienza en esta placa lisa llamada "la llambrialina"
Rafa atravesando la llambrialina
Comienzo del segundo largo para Jorge.
Jorge recogiendo un fisurero que coloque yo.
Arriba al fondo se me ve a mi asomar la cabeza desde la 2ª reunión.
Jorge progresando por encima de la llambrialina
Jorge a mitad del segundo largo. Es un largo facil tambien, no tiene grandes complicaciones, aunque si es posible el embarque si no llevas el trazado correcto.
Despues de la 2ª reunión se recogen cuerdas y se transita andando unos 150 metros hasta el hombro que da acceso a la grieta norte. Vista desde el hombro hacia la vega de Urriello.
Comienzo del tercer largo. En este largo es donde comienzan las dificultades, en la primera mitad del largo escasean mucho las presas buenas para manos y los apoyos para pies en algunos tramos tambien son poco generosos. La segunda mitad de este largo ya se hace más llevadera bajando bastante la dificultad.
En este largo es donde uno empieza a imaginarse al Cainejo pasando los primeros apuros. De verdad que debían de tener muchas ganas de ser los pioneros, porque hay tramos donde se pasa miedo.
El día no nos acompaño mucho. Hizo bastante aire y frio durante toda la escalada y se nos metía la niebla que nos mojaba a ratos para luego volver a despejar ligeramente.
Aquí Rafa ayudaba a jorge vigilando que la cuerda no se enredase.
El equipamiento de este tercer largo es aceptable, 7 clavos durante el largo. La autoprotección no es muy factible con empotradores o friends al menos durante la primera mitad. Pero con estos 7 clavos se protege razonablemente el largo.
Rafa desenredando el lio de las cuerdas.
Rafa en el tercer largo.
Ahora le toca a Jorge. Cuando estabamos haciendo este largo, la niebla se cerro bastante y empezo a mojar la roca, de tal manera que cuando llegue a montar la reunión, me caían buenos goterones del casco.
Por momentos pensamos que nos iba tocar dar por terminada la aventura y liarnos a rapelar abandonando la vía. El descenso en rapeles en este tramo es factible porque es un largo rectilineo. Para rapelar luego hasta la llambrialina, habría que hacer un pendulo, pero tambien es factible, aunque complicando un poco más el asunto.
Parece tumbado, pero solo es una ilusión optica, porque metidos en faena, es más vertical de lo que pudiera parecer.
Aunque los pioneros subieron y bajaron destrepando por la misma vía, este largo lo destreparon por otro sitio más accesible hacia la izquierda de esta foto y que no se aprecia en ella. Pero el resto de largos lo destreparon por donde se verá en las siguientes fotos.
En esta foto Rafa está a punto de llegar a la zona del largo que más me costó. Las manos se me quedaban heladas y no me fíaba mucho de los escasos apoyos para pies. Pero tras templar nervios, conseguí salvar este pequeño escollo.
Vistas del hombro y al fondo abajo camburero y Bulnes. de lo poco que pudimos disfrutar del paisaje debido a la dichosa niebla.
Aqui me tomó el relevo Jorge, que fue el verdadero Cainejo de esta escalada, puesto que los tres largos más dificiles se los trabajó él en cabeza. En esta foto estoy iniciando el cuarto largo, subiendo ya de paquete.
A punto de entrar ya en las grietas de acceso a la primera panza de burra; el primer escollo importante de esta escalada. Este tramo impresiona ya por lo vertical y el gran ambiente que tiene. A los pies de una repisa en la que comienzan esas grietas, se abren los 350 m. de caida hacia la canal de la celada.
Rafa recogiendo la tercera reunión, antes de iniciar el cuarto largo. Este largo al igual que el anterior cuenta con equipamiento a base de clavos, creo que cinco y la autoprotección es posible aunque con escasas posibilidades para friends y empotradores.
Vistas hacia camburero desde la cuarta reunión. Es una reunión incomoda por lo estrecha y colgada, pero con un gran ambientazo.
Se puede apreciar bien la verticalidad de esta parte.
Aqui estoy saliendo del quinto largo. El equipamiento tambien es suficiente y se puede reforzar el paso más complicado con friends. El largo consiste en un tramo de unos 10 metros de chimenea, que se escalan con esa técnica, para luego salir en equis hacia la izquierda.
Éste, el sexto, sin duda es el largo más dificil de toda la escalada. La impresión que da visualmente es de tumbado, pero una vez lo inicias, no solo no tumba, sino que casi desploma en algún tramo. La autoprotección en él es posible, pues cuenta con fisuras donde entran emportradores o friends en los puntos más duros.
Aqui ya esta Jorge llegando a la zona más dificil de este largo. De las cuatro veces que he hecho esta vía, este es el único largo que no he hecho nunca encabezandolo. Actualmente no me veo todavía con la confianza suficiente como para encabezarlo, pero es una espina que tarde o temprano tendré que sacarme.
Rafa en la quinta reunión. Muy comoda en una repisa horizontal muy amplia y comoda. Se agradece despues del mundo de verticalidad del que venimos.
Sin quitarle el merito que se merece a nuestro Cainejo particular. La verdadera protagonista de esta escalada fué Emilia, que hasta ahora no había aparecido, porque siempre iba en cola de la cordada y era nuestra reportera particular.
Aqui está con una gran sonrisa apesar del miedo que estaba pasando largo a largo. ¡Que tía más dura!, da gusto hacer actividad con gente así. Ni una queja a pesar del día que teníamos, con frio, aire, agua y encima una escalada que ni ella se esperaba, pues iba a estrenarse por la sur, que no tiene ni comparación.
¡Sirvame un chupito por favor!, a ver si calentamos un poco.
Rafa asegurando a Emilia que estaba pasando apuros en el sexto largo, que para complicar más la cosa encima estaba con la roca mojada.
Nuestro cainejo, ¡Gracias Jorge!, por comerte los largos más dificiles y encima en que condiciones.
Aqui estoy, despues de haber salvado el tramo más complicado de la escalada y que me dejó los dedos insensibles por el frío. ¡Que dolor!, cuando empezaron a entrar en calor.
Emilia saliendo de las dificultades.
¡¡¡Por fin!!! y siempre tiene una sonrisa, ¡que tía más cojonuda!.
El último largo asegurando, el septimo, lo encabezó Rafa, para que se diese el gusto de hacerse un largo de la vía al menos. Es un largo facil que se disfruta porque ya se huele la cima. Aquí está recuperando a Emilia.
A partir de aqui ya recogimos cuerdas y subimos trepando los últimos 150 m. hasta la cima. Es una trepada sencilla, en la que has de ir buscando las zonas más accesibles, pero que es muy intuitiva.
Emilia llegando ya a la septima y útima reunión.
Ultimos metros para Emilia y Rafa, apunto de coronar tras cinco horas de escalada.
Alegría generalizada.
¡¡¡Aupa que si!!!
Un sueño cumplido para Emilia; su primera al picu ¡y que primera!. Para Jorge y Rafa tambien es otro sueño, pues es la primera a esta vía, que no al picu. Para mi, es la cuarta vez y seguro que no será la última. Todos la hemos disfrutado, porque es una autentica pasada de vía.
Rapelando por la sur para llegarnos a pie de vía.
La norte del picu vigilandonos mientras bajamos otra vez hasta Pandébano donde dejamos el coche a las 7 de la mañana y a donde llegaríamos a las 11 de la noche, tras 16 horas de actividad con los unicos descansos de las reuniones, las esperas de los rapeles y el tiempo de preparación para escalar y recoger. Vamos un día muy intenso y cansado. quedamos pal arrastre... Pero muy contentos.