Este es el Nacimiento del Segura
Una surgencia cárstica
De la que muy pronto sale una acequia
Es que este es el río de las acequias
El agua surge impetuosa
En brava cascada
Iniciamos la ruta
Dejando Fuente Segura
Bajo el verde arce
Y el florecido majuelo
Que en vez de espinas ofrece flores
Tranquila ruta
Entre altos pinos laricios
Y apriscos del ganado
A veces cubiertos
A veces en cueva
Ha llovido
Y se nota en la vegetación
Estamos en el Pinar del Risco
Pino laricio
En primavera
Esto es un edén
Y hacemos un desvío
Para ir a los Miradores de Juan León
Miramos al Valle del Guadalquivir
Eso son los Centenares
Nuestro lejano objetivo
Y el Arroyo del Lobo
Por cuyo valle bajaremos luego
Última mirada
Y en concierto con las plantas
Que parecen macetas
Reiniciamos nuestro caminar
Alguien va sobre tres ruedas
Llueve
Tornajos
Ya en la cuenca del Betis
La Hoya de Albardías
Y su cortijo
Casas en el abandono
Y el poste de la luz
Sin cables ya
Pero que lleva hacia nuestro objetivo
Atrás quedan los cantiles de Las Banderillas
Se aparece el Conejo
Que se asusta
Pero no huye
Tal vez porque no es conejo
Y se aparece un Gallo
Con su cresta y todo
El Mono se enfada
Tal vez por la lluvia
O porque llueva en el sendero
La yedra trepa
Nosotros andamos bajo la lluvia
Nuevos valles
Nuevos pinares
Y a la altura de Prao Peguera
Más lluvia
Que consuela al helecho
Y al rato
Abajo
Aparece
La aldea de Los Centenares
Volvemos a ella
Con ilusión
Como en la infancia
Con fuerza
Con savia nueva
Un pueblo en abandono
Los Centenares
Le quitaron los cables
Y no le llegó la luz
Lo expropiaron durante el franquismo
Con la declaración de Parque Nacional
A sus habitantes les obligaron a irse
A salir por la puerta
A dejar sus casas
Y sus útiles ya inútiles
Un pueblo fantasma
De recia planta
Pero en ruinas
En mitad de la nada
En mitad de la sierra
Abandonado
Resistiendo el final
Solo
Nos recibe un amigo
Pero esto está solitario
Demasiado solitario
El ayer que no vuelve
Nosotros comemos
Y nos vamos
Vemos los grandes rediles
Con verdes prados
Donde encerraban a la oveja segureña
Manzanos
y helechos
Bajando al río
El Arroyo del Lobo
Pugna el cerezo
Con el nogal
Los chopos
Los prados
Verdes prados
Y los helechos
Cruzamos el arroyo
Y vemos una cascada
Con poza superior
En escalera
Y con cortina de agua cantarina
Estas son las huelgas
Mimbreras a laorilla del río
Y el sendero por arriba
Huerta se llama esto
Huelga para los serranos
Están abandonadas
Y solitarias
Rodeados de peñas
Que se atraen
Y parecen besarse forzadas
Torreones
Altas paredes
En ironía con el tiempo
Torreones calizos
Seguimos la senda
Entre estas huertas
Entrando en las huelgas
El paisaje es fascinante
Un decorado de ensueño
El edén
Pero tiene plantas carnívoras
La exótica grasilla
Entre tanto verde
Buscamos la salida
De este espacio calizo
Colonizado por el verdor
Abajo las ruinas de Las Casas de Las Huelgas
Salimos de Las Huelgas
Dejamos el Valle de los Centenares
Otra vez llueve
Es tiempo de paraguas
Con alegría de la pequeña
Y por el Valle Jeroza
Salimos hacia afuera
Por el camino
Por el camino verde
En busca de otros cortijos
Las Espumaderas
Donde hubo hasta palomar
Pero ya nadie vive
Llora el cerezo
Aunque las cerezas estan verdes
Manzanas verdes
No llores rosa
Dejamos el Arroyo de las Espumaderas
Y su verde paisaje
Con un fondo que llega hasta Los Centenares
Y volvemos a la Cuenca del Segura
Por Prao Rincón
La mies está en lo suyo
Aunque le llueva en junio
El chopo aguante los 7 grados de este 12 de junio
Llegamos a Pontón Alto
Y sus viejas casas
El Segura limpio y caudaloso
Las viejas huertas con nuevas hortalizas
Mientras llueve en el camino
Y sobre la Peña Horadá