Así se veía Barcelona por la mañana desde la carretera de las Aigues cerca del Tibidabo
Incluso desde allí arriba se veía el mar movido.
La lluvia no paraba de caer y las plantas y árboles mostraban su alegría con un verde intenso y un aroma maravilloso de montaña.
El cielo parecía despejarse yendo hacia el mar.
Algunas virgas (precipitación que no llega al suelo) decoraban el sol
Y por fin llegamos a la playa. El espectáculo de las olas enfurecidas por el viento de levante era espectacular.
De vuelta una fuerte tormenta amenizo mi regreso a Badalona. Un rayo cayó muy cerca de la Ronda Litoral...Lástima que no lo pillé con la cámara...
Una vez pasó la tromba de agua y algo de granizo, las nubes se vieron muy amenazadoras.
La tromba de agua llegando a Barcelona vista desde Badalona
El rio Besós bien movidito...
Un arcus espectacular...
Las ramas de los árboles aún tiradas en la carrestera, testimonio del temporal.