Nada hacía pensar lo que pasaría por la tarde. Para los aficionados, sin embargo, estos cumulus congestus nos ponían en alerta...
El viento dibujaba los cirrus...el cielo muy azul es presagio del frío viento del norte
Yendo hacia Sant Adrià de Besós los cumulus congestus ya eran cumulonimbus calvus...
Llegamos a nuestro hogar en Badalona y subimos al terrado. Una aparente calma contrastaba con las nubes tan oscuras que se estaban formando por el oeste.
Mirando hacia el mar no parecía que fuera a caer gran cosa pero...
Las nubes se acercaban de norte a sur...
Nuestro pequeño “caza tormentas” Jonatan disfrutó viendo como se acercaban las nubes...
Las nubes cada vez se ponían más oscuras y la calma empezó a romperse con ráfagas muy fuertes de viento...
Los estratocúmulos parecían calles paralelas y nos informaron de la dirección del viento cada vez más violento.
Y se formó la tormenta que afectó el Maresme. Se delimita el arcus (base del cumulonimbus)
La negror de la nube contrastaba con el sol que iluminaba los edificios...
Cada vez más negro...
La verdad es que impresiona...
El sol ya no se ve
Y he aquí la cortina de precipitación. Como la tonalidad es blanquecina ya sabíamos que lo que caía más que agua era granizo...
Pero la cortina de granizo llegó hasta Mongat y no llegó a Badalona...¡desesperación de los aficionados!..
Cogimos el coche y nos fuimos hasta Cabrera de Mar donde pudimos ver los efectos de la impudencia sumados a una riada producida por la tormenta..Esta foto salió en el Tele Noticias de las 21:00 horas de TV3...
El video del Tele Noticias lo podeis ver en nuestra web
El cartel lo pone bastante claro...PASO INUNDABLE. Pero la rapidez y la violencia con la que baja una riada no se puede ni imaginar. Suerte que el conductor lo ha podido contar.
Estado del cielo en la playa de Cabrera de Mar después de la tormenta.
Los restos de granizo perduran bastantes horas y dan un aspecto blanco a algunas calles como si hubiera nevado. Los laterales de la carretera también tienen restos de granizo.
El tamaño no fué muy grande pero si la cantidad que cayó.
En la rotonda el granizo parecía pintado...
Y ya por la noche subimos al Tibidabo porque había esperanza de ver nevar a 500 metros de altura. Frío...mucho frío 2ºC con el 100% de humedad.
Allí conocí a otro apasionado de la meteorología llamado Fernando con el que compartimos la ilusión mirando los potentes focos que iluminaban el Templo para ser los primeros en ver caer los copos de nieve....
Pero la verdad es que solo pudimos ver pequeñísimas gotas heladas que caían sin cesar en un entorno gélido y con niebla, mucha niebla...