He aquí mi primer vuelo. La costa catalana adquiere una nueva dimensión.
Los estratocúmulos, con escasa dimensión vertical son preciosos desde las alturas.
Las nieblas comienzan a verse en los valles e incluso el humo de las fábricas que asciende vertical por la ausencia de viento.
El sol ilumina el horizonte con unos colores preciosos aunque la niebla y la polución siguen abajo
Desde 12.000 metros de altura todo parece una maqueta...no parece real.
La cadena montañosa, incluso con zoom parece de corcho pero es tan real como el avión donde viajabamos hacia Madrid.
De vuelta a Barcelona una capa de estratos vistos por encima con esa tonalidad anaranjada me dejan la boca abierta.
Estamos a la altura de los cirrus...
...Y las luces de las ciudades y pueblos (cada punto es una farola o la luz de una casa) comienzan a encenderse dando esta espectacular imagen entre los estratos.
Otro día de viaje. Emprendemos el movimiento por la pista para despegar. Cielo despejado y Anticiclón.
La primera parte del viaje transcurre por encima del mar Mediterráneo.
Aquí podemos ver el Delta del Ebro
Nos adentramos en tierra firme y comienza el espectáculo de estratos y estratocúmulos.
Las montañas hacen de pared que retiene y acumula las nubes en el lado derecho.
Aparecen nubes altas a gran velocidad.
Da ganas de hecharse sobre esa especie de colchón de algodón.
Las nubes altas siguen alargandose y el avión comienza a moverse un poco.
El espectáculo desde las alturas es precioso
Para redondear el espectáculo los cirroestratus forman un precioso falso sol y halo (especie de arco iris en el lado derecho del sol)
El viento en las capas medias forma “caminos” por encima de los estratos
Se ve claramente donde están los valles
Los estratos siguen dejandonos ver los “surcos” que moldea el viento de capas medias.
Imagen apoteósica de las nieblas vistas desde el espacio.
Y llegamos a Madrid después de disfrutar de una magnífica atención por parte del personal de Iberia.
¡¡¡Hasta el próximo vuelo!!!