Vimos a Hardy el 8 de diciembre de 2005, era festivo y estabamos en casa, Mani le oyó y se fue hacia la puerta de casa, nos asomamos y esto es lo que vimos...
Desde el dormitorio Mani no le quitaba el ojo de enima
Le pusimos agua y comida en la escalera pero se asustó y se escaleras abajo. No quisimos agobiarle y le dejamos ir.
A las 7 de la mañana del día siguiente me desperté oyendo maullidos en la escalera, me asomé y le ví a dos metros de mi puerta. Encerré a Nana y a Mani en el salón, abrí la puerta y puse una latita de comida, así conseguí que entrara en casa y le llevé hasta el baño. De ahí lo llevé al veterinario donde le dejé para que le hicieran las pruebas y le esterilizaran.
Mani y Nana oliendo debajo de la puerta del baño donde estaba Hardy.
Le dejabamos salir para investigar el piso.
Y mientras Nana no le quitaba un ojo de encima, jejeje.
Hardy pilló un resfriado de los buenos en el veterinario y casi se nos va, pero gracias a sus ganas de vivir se recuperó estupendamente.
Hardy, en contra de lo que mucha gente dice de los callejeritos, es de lo más cariñoso y confiado que hay. Mis veterinarios no se creían que fuera callejero.
El primer encuentro de Mani y Hardy con latita de por medio, jeje
Aquí se investigan y empiezan a sentar las bases de su relación.
...
Foto de los tres.
Nana tenía mucho miedo, porque una cosa era conocer a un cachorrín y otra bien distinta a un gatazo adulto
Al final Hardy y Nana han terminado tolerandose
Con Mani es otra historia, se adoran aunque a veces Mani se mosquea por algo y la paga con el pobre Hardy.
La diferencia de tamaños entre ambos es evidente, jejejeje.
Cuando Lo-Mai llegó a casa, en agosto de 2006, Hardy se comportó como un padrazo con él
Con Lo-Mai en plan peleilla
Papá Hardy