Salida por El Pozillo
Bifurcación y giramos a la izquierda.
Este es el lado derecho que hoy no tocaba.
Zona intensamente agredida por los botellones del fin de semana. Entiendo la alegría, pero no entiendo que se sea tan dejados y sucios con los resíduos.
Nos dirigimos en busca del Pozillo
Ahí esta. Con su graffiti, no podía ser menos.
LLegamos a la Cañada de Galapagar. Cartel también objeto de agresión que lo hace inútil.
A la izquierda, iríamos a Galapagar. Pero yo no voy allí. Así que tomo la derecha...
LLego a otra Carril, cuya señalización, también esta "tuneada". Le han asfaltado unos metros nada más.
Otra encrucijada. Hoy, va de derechas la cosa....
Monte de la Dehesa Vieja. ¡Un cartel que se puede leer!
Umbría que se agradece. Por la zona corre un arroyo cuya generosidad se ve palpablemente...
Salimos de la sombra, y bajamos a adentrarnos entre lindes de Dehesas.
Este camino, en invierno, me encanta. Le pega el aire frescachón de Abantos. Pero en verano, ¡puffff!
Me gusta mucho ver las lindes de piedra. Esta protege una Dehesa, donde abundaba el ganado.
Paz, amor, leche y chuletones...
LLegada hacia esta misteriosa casa, de cuya historia me pienso enterar.
Claro está, que se encuentra abandonada y es pasto de refugio botellonero.
Los aledaños de la Casa...
Salida del camino de servicio. Este camino tuvo su polémica, porque llego a estar cerrado por los propietarios anejos. Y el Ayuntamiento de Galapagar tuvo que recurrir a la Justicia.
Salimos y giramos hacia la izquierda. Valmayor, al fondo.
Me encuentro con un madrugador vecino, que viéndome sacar una foto, se ofrece a "malgastar" otra con el este personaje...
Llegada al Pantano. Los compañeros de por aquí, y un servidor, en época de sequía, hemos llegado casi hasta los pilares de la carretera. Ahora está muy lleno.
Vista hacia el Abantos, dirección a la cabeza del Pantano.
Ya empezaba a calentar, y daba ganas de bañarse. Aunque la calidad del aguita, dejaba mucho que desear
Entrada hacia el Circuito de los Arroyos...
Va por el perímetro del pantano. Es muy sinuoso y utilizado intensamente por las bicis.
LLegada a la cabecera del pantano.
Hay un pequeño puerto, que daba gloria verlo.
Una alegría para el alma y la vista. Al fondo, Siete Picos, Bola, Maliciosa y Cabezas, donde debería haber estado hoy. Pero...
¡Que...! ¿mola, eh?
Puente y zona de salida...
Vista al otro lado...
Fresco lugar, todavía verde, que me tentó muchísimo...
Continuamos...
Ya dentro de Camino de Servicio hacia El Escorial, me encontré con bonitas florecillas, que estaban solazándose. Creo que son de una variedad muy bonita denominada "cepeleniana bellissima"
Una de las enésimas puertas que hay que abrir y, sobre todo, acordarse de cerrar...
Camino "protegido" por los árboles, de cuya amable sombra, puede uno disfrutar... ¡lo que dure!
Inmediaciones de El Escorial...
¡Subir y subir...! Pero ya casi hemos llegado...
¡Ya he llegado! ¡Qué austeridad!
Linealmente geométrico...
Esta si que es una foto de turista... ¡Viva las gafas de la Pels!
Los Jardines....
Hay que fijarse que hay un par de cisnes...¡cociéndose!
Pista de casi doscientos metros, en la que hacía series la nobleza deportista de entonces...
De vuelta, ya... De aquí, cuántas veces no he ido hacia Abantos. Este merendero era gloria bendita. Pero está abandonado...
Pequeña lagunilla que se encuentra en el camino de El Camping de El Escorial.
Salgo de la sombre y me espera un sofocante calor... Al fondo, mi liebre. Que fue adelantada, una vez. A la segunda, se dio la vuelta.
Perspectiva del camino. Cuando hace viento, aquí no hay quien conserve el flequillo. Hoy, calor, calor y calor...
Llegada a la casa de las cigüeñas. Alguna vez he sabido el origen de este lugar, pero ahora no me acuerdo...
Desde la Casa de las Cigüeñas, hasta la salida, hay una milla. Distancia que entrenaba, cuando los mejores planes de entrenamiento me llegaban en esa unidad de medida.
Y... buscando agua fresca, me encontré con este susto de fuente...