La entrada.No hay canto de entrada. Sale el sacerdote con sus ministros, con vestidos de color rojo porque celebramos la muerte martirial de Cristo. El Misal dice que el sacerdote, después de hacer la reverencia al altar, se postra en el suelo o se arrodilla. Es preferible la opción de la postración: «esta postración, que es un rito propio de este día, se ha de conservar diligentemente por cuanto significa tanto la humillación del hombre terreno, cuanto la tristeza y el dolor de la Iglesia» . Los demás se arrodillan a la postración del sacerdote y oran todos en silencio por unos instantes. La oración con la que termina el rito de entrada, es mejor decirla desde el mismo lugar donde ha estado postrado el sacerdote y se puede elegir entre dos opciones que presenta el Misal. La primera apunta a que ya estamos celebrando la Pascua; la segunda compara los efectos de la Pasión del Señor Jesús con los del pecado del primer Adán
Liturgia de la Palabra.
La lectura
Las lecturas de este día han de ser leídas por entero. El salmo y el canto que precede al Evangelio, deben cantarse como de costumbre.
La lectura de la Pasión según San Juan, el único apóstol que estuvo al pie de la Cruz con Santa María y las santas mujeres, se canta o se proclama del mismo modo que se ha hecho en el domingo de Ramos. Esta lectura impresionante constituye el centro de la celebración de este día
Después de la lectura de la Pasión se tendrá una breve homilía para resumir y aplicar a nuestra vida la gran lección de la Cruz y al final de la misma los fieles pueden ser invitados a permanecer en oración silenciosa durante un breve espacio de tiempo
Es bueno recordar que la proclamación de las lecturas de la Palabra viva de Dios, es ya presencia sacramental del acontecimiento de la Cruz y no un mero recuerdo.
Es proclamación y comunicación de la Cruz, del amor del triunfo de Cristo contra el pecado y la muerte
La Oración Universal
La de este día es la más solemne y clásica. Es universal, rogando por las diversas categorías de personas.
Con la confianza puesta en el Señor que muere en la Cruz, que es nuestro Mediador y nuestro Sumo y Eterno Sacerdote, pedimos al Padre la salvación para todo el mundo. Estas oraciones «expresan el valor universal de la Pasión de Cristo, clavado en la Cruz para la salvación de todo el mundo»
La Adoración de la Cruz
En la adoración de la Cruz, «úsese una Cruz suficiente, grande y bella. De las dos formas que se proponen en el Misal para mostrar la Cruz, elíjase la que se juzgue más apropiada.
El rito ha de hacerse con esplendor digno de la gloria del misterio de nuestra salvación; tanto la invitación al mostrar la Cruz, como la respuesta del pueblo, háganse con canto, y no se omita el silencio de reverencia que sigue a cada una de las postraciones, mientras el sacerdote celebrante, permaneciendo de pie, muestra en alto la Cruz».
Cada uno de los presentes del clero y del pueblo se acercará a la Cruz para adorarla, dado que la adoración personal de la Cruz es un elemento muy importante de esta celebración y únicamente en el caso de una extraordinaria presencia de fieles se utilizará el modo de la adoración hecha por todos la vez»
"Hermanos: hemos adorado solemnemente la Cruz, en la cual el Señor Jesús, muriendo nos reconcilió. También María estaba junto a la Cruz del Hijo, uniéndose a su sacrificio, cooperando con amor de Madre a nuestra salvación. En aquel momento la espada profetizada por Simeón le traspasó el corazón y aquélla fue la hora de la cual le había hablado Jesús en Cana. Junto a la Cruz, la Madre fuerte en el inmenso dolor que sufría con el Hijo Único, nos da a luz a la vida de la gracia y de la reconciliación. Nosotros que hemos celebrado la Pasión del Hijo, recordemos también el dolor fecundo de la Madre. Cantemos..."
Hoy es un día en que sería lógico un recuerdo mariano en honor a Santa María, la Mujer fuerte de la fe, que estuvo al pie de la Cruz de su Hijo. Por ello sería loable añadir al final de la adoración de la Cruz, una pequeña conmemoración de la Virgen María, la Madre dolorosa, la cual puede hacerse con la siguiente monición:
La Comunión del Viernes Santo
El Viernes Santo no celebramos la Eucaristía. Pero desde hace siglos se ha introducido la comunión. Por ello, como quiera que en este día no hay celebración de la Eucaristía, se ha tenido que consagrar en la del Jueves Santo las Hostias necesarias para la comunión del Viernes. De ahí que la celebración de este día se llame "misa de presantificados", porque se comulga con un Pan Eucarístico consagrado antes
Terminada la adoración de la Cruz, y el recuerdo mariano, el sacerdote va a recoger por el camino más corto el Santísimo Sacramento de la reserva y mientras tanto los demás ministros revisten el altar con el mantel, los cirios, el corporal y el Misal
Una vez puesto el copón con las Hostias consagradas sobre el altar, el sacerdote canta o reza la invitación al Padre Nuestro que es rezado o cantado por todos. No se da el signo de la paz y la comunión se desarrolla tal como está descrita en el Misal
Terminada la celebración se despoja el altar, dejando la Cruz con candelabros en un lugar adecuado de la iglesia para que todos puedan adorarla, besarla y permanecer en oración y meditación delante de ella
Terminada la distribución de la comunión, el copón se lleva nuevamente a su reserva
El Sermón de las Siete Palabras del Señor Jesús en la Cruz;
Padre: Perdónalos porque no saben lo que hacen”. (San Lucas 23, 24) Con esta frase Jesús nos demuestra que a pesar de ser Dios no realiza nada para probar que era inocente, pues para él la verdad siempre prevalece. Además, Jesús pidió perdón no para sí mismo, pues el esta libre de pecado, sino para todos aquellos que lo acusaron. Lo más importante aca, es que nosotros no somos nadie para juzgar, no somos Dios, él es el único que puede realizar esa tarea.
“Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso”. (San Lucas 23,43) Las palabras de esta frase nos invitan a espiritualizar el sufrimiento para ser mejores personas. Jesús en la cruz es prueba de ello. El hombre crucificado a la derecha de Jesús comprendió el valor del sufrimiento, si le damos sentido a esto nos ayudará estar mas cerca de Dios.
Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre”. (San Juan 19, 26-27) María es la madre de todos nosotros y como madre quiere tomar el dolor de su hijo en la cruz. En Juan estamos representados cada uno de nosotros.
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (San Marcos 15, 34) Esta frase es una oración en la que el hijo habla con el padre. Estas palabras aluden al pecado de los hombres, este es la muerte del alma y la bondad es el constante rechazo al pecado. En otras palabras, el pecado es el abandono de Dios por parte del hombre, este rechazó a Dios y Jesús vivió esto.
“¡Tengo sed!” (San Juan 19, 28) La sed es una muestra de vida, Jesús tiene sed por dar vida y opr eso se acepta su destino de muerte.
“Todo está consumado”. (San Juan 19, 30) Con estas palabras Jesús demuestra que todo lo que se habia pronosticado se cumplió: Cumplió con la voluntad de su padre, su misión terminaría con su muerte, y cada una de las cosas que había vivido.
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. (San Lucas 23, 46) Con estas palabras Jesús muere en paz y plena confianza en su padre y se abandona en las maanos de su padre.
Desenclavamiento
Preparación
Se retira la placa del madero: INRI. Son las siglas de la frase latina IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM, la cual se traduce como: "Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos".
¡Que le quiten la corona de espinas!. "Los soldados llevaron a Jesús dentro del palacio, al pretorio, y reunieron a toda la tropa; le vistieron una túnica de púrpura, le pusieron una corona trenzada de espinas y comenzaron a saludarlo: «¡Viva el rey de los judíos!». Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le hacían reverencias. Después de haberse burlado de él, le quitaron la túnica, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar" (Marcos 15, 16-20)
Es recogida por un para llevarsela a las manos de su madre dolorosa
El martillo retumba en el templo. Nos avisa de la retirada del clavo de la mano derecha.
Retirada del clavo de la mano derecha. Jesús queda sujetado por el sudario.
Se retira el clavo de los pies. Comienza el descendimiento del cuerpo yacente de Jesús.
Es colocado en la sabana que lo trasladara hasta su sepulcro.
Traslado
Es mostrado a su madre dolorosa
El cuerpo es introducido en el sepulcro.
La Cruz Maria con su sudario y escalera