Nuestro objetivo es hacer la travesía en cuatro jornadas para dar a conocer la zona del parque natural Cadí-Moixeró en uno de capítulos televisivos que produce Javier Campos para Canal Sur. Depués descansaremos un día para afrontar el reto de hacer la travesía de 97 km y 10.000 m de desnivel en la versión 24 horas. Aquí comenzó la aventura del trekking. Es el refugio Gresolet y al fondo aparece el macizo del Pedraforca, un paraiso para escaladores.
Para estirar un poco las piernas después de las 14 horas de coche desde Granada, dimos un paseillo por los alrededores del refugio antes de la cena. Aquí estamos Vílchez y Peula (Atletismo y Montaña Atarfe) y falta el tercer miembro del equipo, Raúl (Santa Fé), y el "Jefe" de la expedición, Javier.
En la primera jornada, alcanzamos unos de los collados (Coll de Bauma). Ya vamos viendo la diferencia de paisajes con respecto a Andalucía, aunque por allí también tenemos sitios húmedos espectaculares. En esta foto si estamos los cuatro.
Los bosques de hayas son esplendidos para patearlos.
Subiendo una de las zonas más duras, Els Empedrats, que transcurre vadeando el cauce de un río y que son unas autenticas escaleras si fin. La zona es muy bonita cuando vas disfrutando del paisaje. Sin embargo el día de la prueba en 24 horas se hace interminable (además la afrontamos cuando llevabamos algo más de la distancia maratoniana y 7 horas corriendo)
De estas había muchas en las zonas más húmedas.
Cuando remontas el torrente y está cerca del refugio de Sant Jordi llevas 3,5 km de subida desde el punto más bajo de la travesía (900 m) hasta los 1570 m, es decir casi 700 m de desnivel (aproximadamente un 20 % de desnivel medio). Al fondo se aprecian as hayas mezcladas con los abetos. La variedad de verdes es espectacular.
Por fin nos acercamos al Refugio Sant Jordi.
Después de reponer fuerzas hicimos algo de bajada y de nuevo otra subida hasta el Coll d´Escriu. Nos vamos dando cuenta del trazado. Un continuo sube y baja donde las subidas son para andar (poco se puede correr) y las bajadas te machacan las piernas. De todas formas el sitio tiene una gran variedad de paisajes y merece la pena conocerlo.
La zona tiene gran cantidad de sitio muy agrestes. Aqui se ven las inmediaciones de la sierra del Moixeró. Justo por debajo pasa el tunel del Cadí que da acceso a la Cerdanya. El cielo empieza a taparse y barruntamos que nos mojaremos casi seguro.
Efectivamente, subiendo al refugio final de jornada, Rebost, no cayó un tormentazo donde lo malo no era el agua sino los truenos. Algunos sonaron para acojonarse de verdad. Eso hizo que la subida fuese rápida a pesar de salvar otros 650 m de desnivel en 4 km.
Como siempre, después de la tempestad viene la calma, y justo llegar al refugio de Rebost comenzó a abrirse el cielo quedándose una tarde muy buena. Aquí haríamos noche después de intentar secar todo lo que se nos mojó. Un pequeño comentario: ¿Que pensarán en este refugio del "PO-DE-MOS"?
Volviendo la vista a la zona del Pedraforca, de donde partimos esta mañana el paisaje es este.
La guarda del Refugio nos atendió muy bien (como en el resto de refugios) y para muestra el Vílchez empinando el codo.
Javier en la misma postura. Se cargaron entre los dos un par de porrones. Miralos, que se les va a escapar la mandibula.
Después de ponerse púo, el vino empezó a hacer efecto y empezó a entrar modorra. Jugando al Trivial no dábamos pie con bola. Además el Raúl le acepto a unos vascos, que también pernoctaban allí, unos chupitos de Chivas y, claro, les ganamos la partida.
En la segunda jornada tocaba la subida más pronunciada. Debíamos alcanzar el refugio del Niu d´Aliga en la Tosa, punto más alto de la travesía y de la estación invernal de la Molina (2530 m). Casi 1000 m de ascenso en algo más de 7 km. Llevabamos media mochila chorreando y la cosa no apuntaba a solecito, sino más bien a lo contrario. Frio y lluvia casi desde el principio.
Cuando alcanzamos el refugio nos había caido la segunda manta de agua, pero nos encontramos un chimeneón cojonudo, así que como eran las 9:00 de la mañana y teníamos tiempo nos pusimos a secar todo lo que teníamos mojado brindando con el mejor hidratante
Eran cerca de las 12:00 y la cosa no mejoraba, sino que empeoraba, un nevazo y un grado en el exterior. Habrá que esperar.
Bueno, a eso de la una de la tarde parece que quería abrir y ya decidimos que teníamos que seguir caiga lo que caiga. Comenzamos la bajada, con mucho frío. Nos aproximamos a la zona del Moixeró por su cara norte.
Este trayecto va cresteando en otro continuo sube y baja con tramos muy técnicos
Tanto que casi hay que asegurarse
Y así llegamos al Penyes Altes. El hito marca el punto más alto y la confluencia de las provincias de Gerona al Noreste, Lérida al Noroeste y Barcelona al Sur.
La bajada tiene destrepes graciosillos y el Vílchez que pesa poco se quitó la mochila, ¡vayamos a que tire de mi para abajo!
Por fin, con el Peñas Altas al fondo alcanzamos los prados de Moixeró (pla de Moixeró). Todo lo que queda hasta el refugio fin de jornada es bajada, pero ¡coño! con la bajada.
Al fondo esta mi pueblo, Puigcerdá, en la Cerdanya. Si, por allí a todo el que se lo decía pegaba una carcajada. Si es que no me cogían el acento. Por avatares del destino mis progenitotes estaban por allí hace 40 años y ... Sólo estuve alli 10 meses, pero se ve que fué suficiente para que le cogiese cariño a la montaña.
Por fin llegamos al refugio del Serrat de les Esposes, y claro, lo primero hidratarse mirando de donde habíamos bajado. ¡No dimos vueltas buscando el refugio! En general la travesía está, para mi gusto, marcada de más, pero en esta zona tuvimos un despiste. Además, hicimos dos grupetos y Raúl y Javier no llegaban. Sería la última vez que escapamos a la férrea disciplina de Javier.
En este refugio, ademas de tratarnos de manera espléndida (gracias a Yamina) empezamos a plantearnos el sitio desde el que partiríamos el día de la prueba 24 horas. El refugio escogido inicialmente era el de Gresolet, pero después de la información recopilada y de lo que vimos en los dos días de travesía que nos quedaban, cambiamos y decidimos por unanimidad salir de Serrat.
Después de la salida a las 6:00, en esta tercera jornada el siguiente refugio, Cortals de l´Ingla, estaba muy cerca y el camino era cómodo (pista semi asfaltada en varios kms). Cuando llegamos repusimos fuerzas. En la foto, al fondo, se puede ver la zona del alto Pirineo próxima a Puigcerdá con el Puig Pedrós (2900 m) como máxima altura.
Vílchez, nos muestra la zona noble de este peazo de buey que, aunque sin cuernos, como te acercaras más se arrancaba. Menos mal que estaba el alambrillo.
Después del refugio del Cortals comienza una subida por un torrente hasta el Coll de la Vimboca. Esta sería una de la zonas que haríamos de noche durante la prueba 24 horas. Ese día comenzamos desde el refugio del Serrat a las 3:00 de la mañana. La verdad es que nos orientamos bastante bien y no tuvimos ningún problema.
En ese collado comienza la zona del Cadí, y el trayecto crestea a unos 2000 m de altura. Al fondo está el Comabona (2554 m) máxima altura de la Sierra del Cadí.
El recorrido es un continuo sube y baja en zonas en la que hay que hacer trepadas. Cuando hicimos esto de noche había que ir muy pendiente porque perdías la referencia de las marcas con facilidad.
El recorrido es cojonudo, por una verea de esas que gusta correr, y todo verde, menos este pobre árbol de la foto.
El paisaje cambia radicalmente y atravesamos estas zonas de pedreras muy descompuestas con mucha inclinación
El Cadí, los Dolomitas de los Pirineos. Hay un sinfin de vias estivales e invernales. Son casi 20 km lineales de cresterios de caliza como los de la foto. El final de esta jornada la hicimos en el Refugio más alto y más "Alpino" de la travesía: Prat d´Aguiló. Por eso no había ni luz ni duchas, pero caballos con buenos cencerros pa jartarse.
A la mañana siguiente, comezabamos el cuarto y último día de travesía que nos llevaría nuevamente al refugio de Gresolet. Otra vez a las 6:00, con bastante rasca, comenzamos un subidon de 450 m de desnivel en 1,5 km. Había bastante rebecos tomando el solecillo.
Al final de la subida se alcanza el Pas dels Gosolans y una zona de prados alpinos que me recordaba bastante a los Borreguiles de nuestra Sierra Nevada.
En un momento se da vista al Pedraforca, esta vez desde arriba, y es espectacular. Por aquel carril que se ve en su base se llega hasta el penultimo refugio donde tendríamos preparada una sorpresa: "El guarda". Desde aquí hasta ese refugio es una de las zonas donde pudimos correr el día de la prueba 24 horas.
Despues de este bajadon (800 m negativos) se llega al refugio Lluís Estasen en la base del Pedraforca. El refugio esta fenomenalmente cuidado por su guarda "el punky".
Llegamos temprano y como este si tenía luz electrica gracias a la energía solar, Javier aprovecho para cargar las baterías de la cámara y nosotros los moviles y gps. Además, gracias a la hospitalidad de su guarda nos quedamos hasta el mediodía y degustamos un arrocillo serrano que estaba muy bueno. ¡Eeeeeeeeeeh, o se está o no se está!, nos ibamos a deshuevar de risa con el colega contando historia y chistes. Echamos un buen rato. En la foto estamos hidratándonos de nuevo ¡a las 10.00 de la mañana! Entre unas cosas y otras nos fuimos de allí medio colocaos.
Y anda que el bajadon que había hasta el refugio de Gresolet era como pa dar algún paso en falso. 500 m negativos en apenas 2,5 km por medio de un hayedo con una umbría embarrizada. En uno de los resbalones el Vílchez nos mostro sus dedos prensiles y se quedo enganchado a una haya como un titi.
Ya tenemos enfrente el refugio de Gresolet. Ahora empezamos a pensar en la jornada del sábado. Veremos a ver como acabamos.
El viernes era día de descanso, pero para no perder la costumbre nos levantamos a las 6:00. Todos los refugios tienen banderas en honor al nombre de la travesía "Caballos de viento", muy utilizados en Nepal y Tibet en las banderas de oración.
Aunque no andemos hay que hacer muchas cosas. Aparte de grabar nos dió tiempo hasta para acercarnos a Andorra.
Durante el viernes hicimos algunas tomas adicionales. En la foto estamos en el refugio de Rebost (fuimos en coche).
Esta es la única foto que hice con el movil el día de la carrera. COmo dije antes comenzamos a las 3:00 de la mañana y con mucho respeto fuimos haciendo kms. El ritmo era bueno y poco a poco nos ibamos dando cuenta de que, si las fuerzas aguantaban, podíamos acabar por debajo de 16 horas. La hora de la foto es a las 4 de la tarde aproximadamente. Llevabamos 13 horas sin parar, subiendo, bajando, corriendo. Por falta de previsión, yo llevaba las ingles como dos pimientos morrones pero... ya queda muy poco. Nos esta saliendo de puta madre. Por cierto, ¿Dónde se cogerá el sitio por el que cortan los que hacen el record de la prueba? Si, el único requisito de la carrera es pasar por los 8 refugios y sin quitar mérito a nadie (son unos maquinas), para hacer los tiempos de record se pega cada recorte por la barranqueras que te cagas. Pero bueno, como no conocemos la zona nosotros seguimos las marcas para no meternos en ningún sitio jodido.
Finalmente Vilchez y yo hicimos un tiempo de 15 horas y 38 minutos. Raúl (que se porto como un jabato) hizo 17 horas y poco, y nuestros amigos de Lerida (en el centro de la foto) que comenzaron con nosotros, llegaron a el Serrat en 18 horas y pico. Muy CONTENTOS, pero no nos queda ná. Después de una duchita y algo de picar (Gracias otra vez a Yamina, guarda del refugio de Serrat) nos montamos en el coche a eso de las diez de la noche y ¡PA GRANÁ! con dos coones. Eso si, conduciendo Javier, que para eso el coche es suyo y el no hacía la prueba 24 horas aunque se pegó un buen tute siguiéndonos de refugio en refugio para grabarnos y avituallarnos
En Barcelona a la una de la mañana, dejamos al colega de Javier, y salimos por la A-7 buscando el sur. Parada técnica a las dos para un sueño del conductor. a las cuatro y media reemprendemos la marcha sin parada (menos el desayuno) hasta Atarfe donde llegamos entre la una y las dos de la tarde. Estos dos no se enteraron del viaje. Míralos que agustico cabeza con cabeza. En definitiva, una buena aventura. Gracias a Javier por la organización, y a mis dos colegas corredores: NO SERÁ LA ULTIMA.