CONSTRUCCIÓN DE UNA IGLESIA ROMÁNICA
Son las 12 de la mañana y, puntuales a nuestra cita, vamos llegando al punto habitual de encuentro. Algunos llevan desde la 6 de la mañana de viaje.
Iniciamos la V Marcha de las Flores.
El camino presenta alguna dificultad que vamos sorteando.
Poco a poco, sin prisas, avanzamos por el camino público.
Las flores son las protagonistas de la jornada.
Primera sorpresa, la puerta del Regullín abierta, es la primera vez en cinco años. ¿Flor de un día?
La ocasión lo merece y, los más rezagados, aprovechamos para hacernos allí una foto.
También aprovechamos para tomarnos un respiro entre foto y foto.
Enfilamos la leve cuesta que nos conducirá hasta Villaescusa de Palositos, al fondo la chopera municipal y tapada por ella la iglesia románica.
Dejamos atrás la chopera y, por el mismo camino público, entramos en la plaza pública de El Coso. También esta puerta está abierta. ¿Flor de un día?
Pacíficamente, como no puede ser de otra manera, entramos a la plaza de El Coso. Es el principal nudo de comunicaciones de Villaescusa.
Dejamos atrás la plaza y salimos por el cordel de Carrasalmerón, o camino de Escamilla, hacia nuestro primer objetivo: El Cementerio Municipal. Aún tendremos que sobrepasar otras dos puertas.
Llegamos al Cementerio Municipal, nuestros familiares nos esperan. Pasar este barrizal no es fácil, la maquinaria pesada ha trabajado a conciencia. O puede que sin ella.
Novedad, el muro este se ha "caído", ¿sólo? Ya tenemos trabajo.
Una vez dentro del recinto colocamos unas cuantas cruces. Las que había de antaño han ido desapareciendo, no queda más remedio que reponerlas.
Sin prisas se van colocando las nuevas cruces mientras, otros asistentes al acto, comienzan manualmente a levantar el muro este.
En esta excepcional imagen, tomada desde la celosía de la puerta, podemos contemplar como, poco a poco, las piedras vuelven a su sitio.
Las cruces dan silenciosa fe de la finalidad de este sagrado recinto.
Un rincón del cementerio, allí reposa el niño Salvador.
Otro rincón con seres queridos.
La puerta, cada año en peores condiciones, aún cumple su labor.
Una cruz en unos de los sillares del cementerio, que puede ser una marca de cantero
El muro este desde el interior una vez levantado de nuevo.
El mismo muro desde el exterior una vez elevado nuevamente.
Así lo dejamos, ¿cómo lo encontraremos en 2011?
Vista desde la plaza de El Coso. Ya no se adivinan ni el ayuntamiento ni las escuelas, simplemente se han "caído".
Debajo de este amasijo de escombros de lo que fue el ayuntamiento, está sepultado un horno comunal de pan cocer de más de 300 años de antigüedad, que ya se citaba en el Catastro de Ensenada del siglo XVIII.
La iglesia románica de Villaescusa de Palositos s. XIII Será declarada Bien de Interés Cultural.
La campa de la iglesia, unida durante siglos a su entorno, alambrada al más puro estilo guantanamero, guardián incluido.
Fachada y pórtico de la iglesia románica. El ladrillo también llegó a Villaescusa.
Nueva vía de incomunicación en La Alcarria.
Románico entre alambradas de espino.
Nueva vista del ábside y de la nueva vía de incomunicación en La Alcarria.
La "consolidación" de 1999.
Otra imagen de la "consolidación".
La espadaña o campanario al desnudo. Sus campanas repican en Peralveche los sonidos puros de Villaescusa. ¿Removerán conciencias?
La firma de su creador "Gilem". ¡Ojalá! que no haya que esculpir el nombre de su destructor.
Con los restos del ayuntamiento en primer plano, vista del cementerio municipal. Las huellas de la maquinaria pesada hablan por sí mismas. Unos pocos metros más arriba estaba la escuela, las huellas apuntan hacia ella. La cultura que allí se impartió durante siglos no caló en otros lugares.
Más huellas de máquinas pesadas en el lugar en el que, hasta 2009, hubo una casa particular. Sus dueños no la han demolido.
Más huellas. Como en un tétrico juego de magia negra, el juego pelota municipal ha desaparecido del mapa.
El lavadero, desbordado por la incansable fuente que lo alimenta.
Los caños inagotables de El Gamellón, fuente de vida a pesar de la pintada.
La iglesia románica, al otro lado de las alambradas y de la nueva vía de incomunicación.
Nos marchamos, dejamos las puertas abiertas. ¿Flor de un día?
Atrás quedan nuestros recuerdos. Sólo se muere lo que se olvida, que nos dijo nuestro amigo Tomás.
La hora del rancho, la caldereta está a punto, son las 4 de la tarde.
Una artística herramienta de cocina.
Reponiendo fuerzas y buen humor.
Los peregrinos del Camino de la Lana, también nos acompañaron.
Buen apetito y buen provecho.
Un buen amigo peregrino de Villaconejos de Trabaque.
Nuestra mascota acompañante más calladita y buena.
Buen provecho, familia.
La caldereta estaba muy buena.
Reposo y merecido descanso.
A falta de sofá un rato de tertulia.
Y cuando quisimos hacer la foto oficial ya se habían marchado muchos asistentes y peregrinos, por lo que no estamos todos los que son. Aquí nos veremos de nuevo el 30 de abril de 2011.