La Granja Tierramor está en las afueras de Erongarícuaro, Michoacán, México. Tiene una hermosa vista hacia el valle y el Lago de Pátzcuaro.
La casa de la familia Hieronimi -los pioneros de la granja- es ecológica en muchos aspectos. Fue construída con materiales locales y con técnicas orgánicas.
La casa tiene energía solar y calentamiento de agua solar. Las paredes están hechas con la técnica de paja arcilla, que utiliza tierra del lugar y residuos de cultivos.
Los vecinos también tienen un modo de vida ecológico...
Un pequeño invernadero descansa contra el lado de la casa que recibe el sol de la mañana, el mejor para las plantas.
El invernadero contiene especies vulnerables a plagas y sequía, como los jitomates.
El calentador de agua solar permite evitar el uso de gas para calentar agua.
La vista de la casa es hermosa y relajante.
La casa vista desde el huerto.
El huerto está hecho bajo los lineamientos de la Permacultura, donde se busca aprovechar al máximo los recursos disponibles, evitar el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, y busca cultivar la mayor cantidad de alimentos en el menor espacio posible.
Hay rincones que atraen a los polinizadores, como esta jardinera con flores.
En las camas biointensivas se puede cultivar cualquier cosa, con rendimiento excepcional, como este maíz.
La primera casa de la familia era más pequeña que la nueva, pero aún así acogedora y ecológica.
El techo colectaba el agua de lluvia por medio de estas canaletas. El agua se acumulaba en un algibe al frente de la casa, para la época de secas.
La primera casa también fue construída con tecnologías ecológicas y tiene decoraciones con formas orgánicas.
Una cama biointensiva con alfalfa.
Otra cama con lechugas y coles variadas.
El baño seco es un elemento esencial de la casa y la huerta. No se contamina una gota de agua, es cómodo e higiénico, y genera abono para el huerto, en particular para los árboles frutales.
Las lechugas en una cama biointensiva.
Zanahorias orgánicas.
La casa y el huerto están separados por un corto pasillo a la intemperie que le da a todo un aire campirano muy agradable.
Hay otro algibe para almacenar agua de lluvia, construído con la técnica de ferrocemento. Es muy resistente, económico, térmico y dura más que un algibe de plástico. Además, su construcción require de mano de obra, abundante en la provincia.
Los árboles del huerto están protegidos por coberturas orgánicas como ésta, hecha de bagazo, para evitar la sequía.
El grupo aprende la técnica de la doble excavación para hacer las camas biointensivas.
Primero se excavan los 30 cm superficiales del suelo. Luego se afloja la tierra hasta los 60 cm de profundidad. Todo el suelo se va acumulando a medida que se avanza en la formación de la cama.
La doble excavación permite que los cultivos no compitan a nivel de raíces, y por ello se pueden sembrar unas plantas cerca de otras.
Si el suelo es delgado en el sitio donde se quiere hacer la cama, se puede agregar composta para llegar a los 60 cm de profundidad.
El suelo se afloja con un trinche.
La cama debe medir 1.2 a 1.5 m de ancho y 7 m de largo, para que sea posible manipular las plantas cuando hayan crecido, sin pisar la tierra de la cama.
El aspecto de la cama una vez que se ha distribuído el suelo uniformemente. Ahora está lista para sembrar.
Las plantas se siembran con diferente espacio entre cada una dependiendo de la especie.
En el curso sembramos brócoli, previamente germinado en un almácigo en el invernadero.
Holger, el dueño del huerto y la granja, nos explica detalles. Las estructuras naranjas (alambrón con manguera) sirven para sostener malla protectora o plástico, dependiendo de qué se quiera proteger el cultivo.
Para hacer la composta, primero se debe aflojar el suelo en la base, y se deben poner cuatro postes separados por al menos 1m en las esquinas de un cuadrado imaginario.
El suelo de se afloja con un trinche.
La composta lleva material seco (paja, fuente de carbono), material verde (restos de comida o jardín, fuente de nitrógeno), estiércol, tierra, y un poco de harina de rocas.
Holguer nos comparte experiencias.
La vista desde la granja es hermosa.
Cada capa de la composta se debe humedecer para favorecer los procesos biológicos.
La harina de rocas sirve para procurar que la composta tenga los microelementos del suelo.
Se coloca una capa de cada ingrediente, aquí van los desechos de cocina.
Luego estiércol, para favorecer la fermentación y aumento de la temperatura.
Restos del jardín y la huerta son fuente de carbono y se pueden agregar.
Se debe distribuír cada capa muy bien.
La harina de rocas se agrega con el puño.
La vista desde el huerto.
La orina humana también puede agregarse a la composta, fermetada por un día, es una excelente fuente de nitrógeno, y no se contamina el agua. Yo también contribuí con mi muy especial y refinada pis.
La casa tiene un comedor al aire libre con vista al valle.
Una capa de tierra para procurar que los microorganismos del suelo estén presentes en la composta.
Las capas se alternan y la composta puede ser de la altura suficiente para poderla manipular fácilmente.
Otra capa de material verde...
La cama de hierbas aromáticas en el huerto.
El grupo que tomamos el curso ese fin de semana. Fue un grupo muy agradable y compartimos experiencias variadas. El interés por el cultivo orgánico de alimentos va en aumento en México. Había gente de muchos lugares del país que habían viajado a Erongarícuaro específicamente para el curso.
La lombricomposta es un cubo de cemento donde se pueden agregar los desechos de la cocina. Se debe mantener a una temperatura fresca para que las lombrices tengan humedad y alimento.
Holger nos explica detalles.
Tuvimos momentos emotivos. Un abrazo de grupo nos renovó la energía.
Todos compartimos impresiones, todo mundo aprendió algo diferente y compartió algo nuevo.
A la derecha de Holger, Karla Arroyo, de Las Cañadas, en Huatusco, Ver. Karla nos compartió experiencias, métodos, detalles y tips para hacer del huerto lo mejor posible dependiendo de las condiciones de suelo, climáticas y de topografía de cada lugar.
La hora de la cosecha.
Acelgas del huerto.
Karla nos explica detalles de la cosecha y la recuperación de las camas. Una cama con el cuidado adecuado puede durar muchos años sin tenerse que excavar de nuevo.
Zanahorias y lechugas.
Lechugas y caléndulas.
Betabeles y espinacas.
Calabazas. Todo sin una gota de fertilizantes ni pesticidas, simplemente con los recursos naturales que el huerto genera.
Holger y el grupo. Para información sobre este curso, la Permacultura, tecnologías ecológicas y mucho más: www.tierramor.org