Ayer llovía a cantaros pero hoy tenemos una tregua.
Siguiendo la rutina recogemos los dorsales
y los ponemos en lugar visible,
nos acompañan los componentes de un grupo muy especial
que harán la variante verde, nosotros haremos la azul
empezando a contabilizar el tiempo en este momento,
dejamos el pueblo con rumbo a la primera fita
encontrándola con el grupo de pequeños competidores,
nos alejamos del monasterio
encontrando y marcando el paso por las balizas,
las últimas lluvias, no permiten coger atajos
incluso nos obligan a hacer algún tramo por carretera
pero a la altura de esta masia
volvemos a la aventura salvaje del bosque,
marcando las balizas
a buen ritmo
también mirando el cielo con un color amenazante.
En este punto
el camino se vuelve trialero
con curiosos toboganes
y zonas algo encharcadas, aunque después
de tanta agua caída, pisamos poco barro.
Junto a la vida silvestre
nos introducimos en un mundo de contrastes muy diferentes,
con un bosque tan especial
como el lugar donde han puesto
la siguiente baliza, con entrada
y salida espectacular.
El maravilloso contraste de luz y color
nos lleva a Les Pobles donde se encuentra
el avituallamiento, recuperando fuerzas
para seguir marcando fitas
y disfrutar de ese maravilloso camino
que hacia donde mires hace la cursa
muchísimo más agradable,
viendo las cepas parir sus frutos
el cielo romperse del gris al azul
y a una formación brotando
mientras nos contempla al pasar.
Este bonito rincón nos indica
que estamos muy cerca
de la baliza 20
y de un final donde pasado el control
recuperamos fuerzas para despedir
un nuevo día en contacto con la naturaleza.