Antes de llegar a la pradera de Ordesa, junto a la antigua casa de información
sumergiéndonos en un tupido bosque
arranca un camino bien marcado al circo de Carriata
que nos muestra en pocas ocasiones
lo que esconde entre sus ramas.
Cuando llegamos a este abrigo (habituales en el parque)
estamos saliendo del bosque y en poco rato
llegamos al cruce que
junto al Tozal del Mallo
y un preludio de la Faja de las Flores
nos mete en los primeros escarceos
con las clavijas de Carriata,
si tienes vértigo mejor quedarse en pradera
ya que las clavijas, (aunque fáciles para los acostumbrados)
pondrán los pelos de punta, a quien por primera vez se enfrente,
a un muro vertical lleno de banderillas
la ascensión la hacemos con cuidado
con una verticalidad vertiginosa
que superamos sin demasiada dificultad,
el último tramo vertical (sin clavijas)
nos deja en una pequeña pradera con varias direcciones
dirigiéndonos hacia el collado de la Faja
pues aun nos quedan bastantes metros de desnivel
hasta llegar
al inicio de la Faja.
Nos reponemos del gran esfuerzo realizado
y nos adentramos
en el camino del vértigo,
de varios quilómetros de longuitud
y unos mil metros de altura,
con espectaculares desprendimientos
que atravesamos con precaución
comprobando la pequeña base donde se apoya.
Ahora la erosión es la que nos sorprende
metiendonos en un semi techo rallado
y de pronto en un pequeñísimo prado
desde el que nos muestra la herida natural en la piedra.
Por fin, las primeras flores de nieve,
las que dan nombre a la Faja
espero encontrar mas pues me han sabido a poco.
Ahora el Tozal del Mallo lo vemos diferente
y unas nuevas florecillas ponen vida en el camino
haciéndonos ver…
la magnitud de este espacio,
lo pequeños que somos…
ante tanta majestuosidad,
de nuevo la vida nos sorprende
con otras formas
y el Monte Perdido sale a recibirnos
escoltado por su séquito
ahora Cotatuero
abriéndose hacia el valle
nos muestra sus barrancos
y más edelweis
y un prado lleno
y un sendero muy peliagudo con mucha caída
que nos enseña la brecha de Rolando,
el Taillón, el Casco,
bueno, todo su séquito, pero ojo
tenemos que desviarnos hacia Cotatuero
por un camino empinado y con hitos,
bajando con dificutad hasta estos prados
que es una gozada pisar,
después de tanta piedra suelta
ya estamos a principio de cascada
donde decidimos comer y relajarnos un rato
para descansados y en buena forma
afrontar el dilema que inquieta a mí esposa
las famosas clavijas de Cotatuero
con poca dificultad
gracias a los arneses
y bagas…
que hemos transportado
y que ahora nos facilitan la bajada
ayudados por ese cable de vida
que han equipado
como en una vía ferrata.
Este tramo vertical
no dispone de cable de vida
pero las clavijas y presas naturales
son de gran ayuda.
Ya en la base podemos ver la zona equipada
para seguir rápidamente bajando
por terreno bastante escarpado
hasta encontrar el buen camino
hacia la pradera
metiéndonos poco a poco en el bosque
para enseñarnos al fondo la cascada
y otro abrigo que no ayudaría en caso de mal tiempo.
Con los raros insectos
el bosque
nos va engullendo
en un paisaje fantasmagórico
para escupirnos
en ese prado fantástico
donde un autobús nos llevará a la vida real.