El Consejo roba una camioneta e inicia el viaje hacia el Salar de Uyuni. En la foto pueden observarse junto a quiquis a varios miembros de la comitiva. En primera fila, parte del equipo médico: el proctólogo y la neumonóloga. Al fondo, la responsable de RRHH del Consejo, la psicóloga grupal y el tucu ("el tucu" es el de barba).
mda, lookeado para ir a la nieve, realiza una peligrosa maniobra que provoca el pánico generalizado. Será relevado de la conducción en el acto y acusado de traición a la revolución. Su puesto jerárquico en el Consejo corre peligro.
mda sigue convencido que están yendo a skyar. Pide al fotógrafo que tome las montañas donde mostrará sus virtudes sobre los skies. Nadie se anima aún a desilusionarlo.
El Consejo participa de una extraña ceremonia en un poblado cercano al salar. El fotógrafo toma esta instantánea como prueba de que lo que estaban inhalando no era sal, como decían los lugareños.
quiquis, familiero como es, disfruta de la comida en familia de estos cerditos. "Si sobra una teta me prendo" dice cachondo.
mda acaba de comprar una "bolsita de sal" a un lugareño. "Vos que la tenés clara pagá, así no nos rompen el culo" le dice al proctólogo. El tucu, en el fondo, pispeando a ver qué se puede robar.
El Consejo no entiende por qué sólo una parte de la sal está cubierta por la lona. Prefiere no preguntar.
El Consejo se emociona: al fin, el mar. La utopía empieza a tomar forma, ya se imagina devolviéndole la salida al mar a Bolivia.
La plana mayor del Consejo se inmortaliza junto al "mar boliviano". "En este simple pero emotivo acto, devolvemos a Bolivia lo que siempre fue suyo: el mar" dice quiquis, entre lágrimas. De todos modos, no entienden porqué los bolivianos no tenían salida al mar con el mar en su territorio...
quiquis ya se imagina el nombre del lugar: Bahía quiquis. Sueña con veranear allí con sus hijos.
"Es tranquilo como el mar caribe" reflexiona mda. "Pero lleno de aguas vivas gigantes" acota quiquis señalando al horizonte.
Al Consejo algo no le cuadra: ¿un camión flotando en el mar? Al fotógrafo oficial del viaje tampoco le cuadra la foto y deja mucho espacio a un costado.
Miembros del Consejo intentan encontrarle una explicación a los camiones que "flotan en el mar": "Es otra cultura", dicen relativistas.
¿mda está?
¡Acá táaaaaaaa!
"...parece que la mañana se incorpora luminosa, allá entre mar y cielo, sobre la línea que soñando se mece entre los dos azules imperios, la línea que en nuestro corazón se detiene para que sus esperanzas la acaricien y la bese nuestra mirada;cuando nuestro "ser" contempla enjugando sus lágrimas y, silenciosamente, se abre a todas las brisas de la Vida..." (Suave encantamiento, Macedonio Fernandez, 1904)
"Mirá, castillitos de arena" dice quiquín emocionado. "Es sal" aclara Marinco, el guía de la expedición. El Consejo a pleno empieza a sospechar que quizás esto no sea un mar...
El Consejo decide emprender la retirada, cuando montículos salinos empiezan a emerger de las profundidades del mar y se dirigen peligrosamente hacia la orilla, lugar donde el Consejo se había asentado. "Rajemo' que se vienen las sales" fue el grito de retirada.
Al ver la retirada del Consejo, los amenazantes montículos salinos vuelven a sumergirse. El Consejo aprovecha la oportunidad y manda su vanguardia abordo del camión que puede observarse en la foto.
La increíble belleza del salar, en todo su explendor. (Nota del fotógrafo: puede ser que la posición correcta de la foto sea la inversa, ¿quién lo sabe?)
Para seguir disfrutando de la belleza del Salar... y prepárense, faltan 160 fotos más muuuuuy parecidas. (Nota del fotógrafo: idem foto 20)
La belleza del salar se nos sigue presentando... y por lo que sé, recien empieza a presentarse... (Nota del fotógrafo: idem foto 21)
Sin palabras... (Nota del fotógrafo: idem foto 22)
quiquis aún no está convencido de no estar surcando el mar en camioneta. Su miedo a los viajes en barco lo hacen no querer mirar para afuera.
En medio del salar y después de varias horas de ver solo sal, cielo, nubes y más sal, algo empieza a erigirse en el horizonte. "Si es un barco, confirmado, estamos en alta mar" insiste quiquis, incrédulo. (Nota del fotógrafo: idem foto 23)
Nuestro fotógrafo, en una nueva demostración de virtuosismo fotográfico, pone zoom 2x y logra que lo que se ve en el horizonte aparezca más grande pero igual de amorfo. "Sí, ojalá sea un lugar para morfar" se escucha decir a mda, dueño de un bagaje léxico bastante limitado. (Nota del fotógrafo: idem foto 25)
"Perá que meto un zoom 4x" dice nuestro fotógrafo, ya envalentonado. Y lo tira nomás... (Nota del fotógrafo: idem foto 26)
Nuestro fotógrafo se reconoce incapaz de dominar un zoom 8x... Sin embargo, logra ahora sí captar (no así encuadrar) el famosísimo "Hotel de Sal" lugar hacia el que Marinco, guía y conductor de la expedición, dirige su marcha.
"A mí el zoom 8x no me iba a ganar" dice el fotógrafo oficial del Consejo exhibiendo su nueva toma. Al resto de los miembros del Consejo ya los empieza a fastidiar su monotematicidad y se pone a hablar de fútbol.
"A tu hermana también le sale re bien" fue la respuesta desubicada de un miembro del Consejo ante la ya irritante afirmación del fotógrafo oficial del Consejo: "Esta me salió re bien".
Nuevo atentado contra el Consejo. La camioneta en la que se desplazaba se queda sin frenos y avanza descontrolada casi mil metros sin, obvio, chocarse con nada. Todos coinciden que la estrategia del atentado no fue bien concebida. Marinco, solícito, se dispone a arreglar el vehículo.
Que paisajeeeeeeee, dioseeeeees. (Nota del fotógrafo: idem foto 28)
¿Esta foto no la vimos ya? (Nota del fotógrafo: idem foto 32)
"¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el cielo?" le canturrea mda a quiquis, en una muestra más de la gaycitud del Consejo.
mda, acrobático, expone su cuerpo a un accidente a sabiendas que el looser les puede dar buena prensa en Duro de domar.
¡Está sí que ya la vimos, loco, no jodan! (Nota del fotógrafo: idem foto 34)
Una camioneta pasa junto al averiado vehículo del Consejo y no se detiene a ayudar. "Ya vas a querer mojar las patas en el mar boliviano, cornudo" es el grito con el que quiquis saluda al conductor de la camioneta.
quiquis y su peronismo militante. En vez de ayudar a Marinco a arreglar la camioneta, se fotografía victorioso con "el mar de fondo", como gusta sostener.
Foto subjetiva: "así veía Marinco el Hotel de sal mientras arreglaba la camioneta" explica el fotógrafo oficial del Consejo esta horrible toma.
Marinco, quien parece que está trabajando, luego nos dirá: "No, ni idea de cómo se arregla esto. Yo soy costurero... Me metí abajo del capó para taparme del sol, que estaba terrible".
mda festeja, el proctólogo se asoma detrás... Marinco, en pose de consulta... Parece que la Toyota no es lo único que se rompió ese día.
Late...
mda, feliz, espera cómodo en el techo de la camioneta que Marinco la arregle. "Para algo le pagamos" dice al pasar, mientras pide un alicate para aprovechar el tiempo y cortarse las uñas.
quiquis feliz, chapotea en el agua. "Agua salada, si esto no es mar, ¿qué mierda es?" grita eufórico. Minutos después será sedado con un Lexotanil 10mlgs
Plano de detalle de los pies de quiquis sumergidos en "el mar boliviano". "Sacá carajo" habría amenazado al fotógrafo para que tome esta foto.
Marinco ya no sabe cómo colocarse para que el proctólogo lo atienda. Al final, cansado, terminará arreglando la camioneta.
quiquis se encamina para el Hotel de sal. "Yo avanzo hasta donde haga pie" aclara. "No va a llegar muy lejos" coinciden todos.
quiquis, sabiendo que su intento por llegar al Hotel de sal puede salir mal, regresa a despedirse del grupo. "Al final, se hicieron querer forritos" dice quiquis mientras se abraza con cada uno de los miembros de la comitiva.
mda y el proctólogo se suben al techo de la camioneta y despiden a quiquis cantando a capela "Cuando un amigo se va". Conmovedor.
La trabajadora social del grupo decide correr hacia quiquis e impedirle que se vaya. mda y el proctólogo del Consejo comienzan ahora a cantar "gra-gra-gra-gracias al cielo". Marinco sabe que no los va a soportar mucho tiempo más, por lo que decide apurarse a arreglar la camioneta.
Late.
quiquis, vuelve victorioso de su caminata salar. mda, robotizado, posa junto al compañero recuperado.
A pedido del Cómite de Juegos, Entretenimientos y afines del Consejo, mda y quiquis aceptan posar para una nueva versión del juego de las 7 diferencias, esta vez en nivel experto.
Nota del fotógrafo: idem foto 34.
"Camioneta no hay camino sino estelas en la mar" recita quiquis, más convencido que nunca de que están en pleno océano.
¡Nola! quiquis y Marinco, seductores natos.
Foto que da cuenta del aburrimiento que estar varados en el salar empezaba a provocar en todos. El fotógrafo oficial del Consejo no fue la excepción.
mda y quiquis remojando sus pieles en agua salada. "Por lo menos, de sed no nos vamos a morir" habría dicho un mda al que el sol empezaba a afectar.
mda comienza a sufrir las alucionaciones propias de un hombre insolado en un salar. Acá, posa para el fotógrafo recordando su pasado como estatua viviente.
Envalentonado por el aplauso del resto de sus compañeros, empieza a ensayar viejas posiciones que supieron enloquecer a los más selectos públicos argentinos.
"Esta es la posición 'Hombre subiendo a un tren en movimiento', uno de mis éxitos más reconocidos" aclara mda, feliz por recordar su pasado "artístico".
"'Hombre alado que prefiere la noche', con esta posición de estatua viviente acompañé a Soda en una gira por Colombia y México" rememora mda su pasado junto al rock.
"Esta era la posición con la que cerraba el recital: 'Hombre alado con las alas plegadas', la gente enloquecía... llegué a hacer un bis sin la banda y todo" recuerda mda, visiblemente emocionado.
"Mi primer gran éxito como estatua viviente en el rock: 'Starosta, el idiota' para un show de Pescado Rabioso en Wilde. Spinetta siempre me elogió lo natural que me salía esta posición" dice mda orgulloso y no sabemos por qué.
quiquis, quien a pesar de su empeño, demuestra que lo suyo no son las estatuas vivientes.
quiquis y un nuevo fracaso en su intento por estatuizarse.
"El 'Conejo de pascuas'... ¡no jodan! Me sale perfecto" se indigna quiquis cuando su público empieza a abuchearlo.
mda, demostrando su elasticidad, adquirida en sus tiempos de "Hombre goma", en el circo de los hermanos Cohen.
mda, en puntas de pie, le muestra al resto de los miembros de la comitiva sus dotes de bailarín clásico: "De chico hice expresión corporal" aclara ante el asombro de todos.
mda, acaba de hacer una de sus clásicas bromas: "Jalame el dedo". Alguien lo hizo, el cumplió con las expectativas, todos lo ovacionaron de pie.
Camionetas que avanzan por el salar, perdidas. Marinco nos comenta: "Acá no funcionan las brújulas, uno se orienta con el sol, y como está nublado..."
mmmm... Late.
mda salpica al fotógrafo para que no los moleste. La cúpula del Consejo reunida en Asamblea Extraordinaria para resolver el "Asunto camioneta rota". El resto de la comitiva, espera expectante.
El fotógrafo oficial del Consejo logra evitar que lo salpiquen, en su movimiento escapatorio no obtiene una gran foto.
El salar como espejo del cielo. "La cópula y los espejos son abominables porque multiplican a los hombres" parafrasea mda a Borges inspirado por el salar y por los doctores que copulan al costado de la camioneta averiada.
El Consejo envía un selecto grupo (excluye a los doctores copulantes) a investigar un poco. "El oceáno debería estar por allá", insiste Quiquis y señala hacia el horizonte celeste. "Ponele", lo bromea Marinco.
Mientras tanto, MDA revisa el famosísimo "Hotel de Sal". "¿Un Hotel de sal?, no puede ser...". En la foto intenta verificar la consistencia de las paredes con sus uñas. "Qué hacés, pelotudo?", le grita el dueño del hotel ante tal abuso contra su propiedad privada.
El equipo enviado a investigar encuentra cuatro camionetas y decide robarlas. Acá llevan al resto de la comitiva en el techo a dar una vueltas por el salar. "Miren la foto que mando", alerta el fotógrafo oficial. "Se pueden dejar de boludear", grita enojado Quiquis.
Luego de ser expulsado a patadas por el dueño del Hotel, MDA se sienta en una mesita a pensar cómo sigue el viaje. Detrás, la comitiva se juega el almuerzo a las cartas. "Cantá retruco, si te animás, la puta que parió", grita el más exaltado.
"Para mí, esto es mar", insiste Quiquis. "Clavemos una bandera boliviana acá, en la playa, y demos por finalizada nuestra misión. Hace un calor de locos", agrega resignado. Decide fotografiarse como "padre de la salida al mar boliviana".
"Sacame una a mi tb", se entusiasma MDA. "Pero que quede claro que esto no es mar", sentencia. "Che, si Quiquis es el padre del mar, vos sos la madre, ja!...", grita desaforada la doctora generando las risas generalizadas.
"No sacás nada, maestro!", se autoelogia el fotógrafo al ver en la pantalla de la cámara su reciente obra. "Esta va a mi msn", aclara.
Los dos miembros de la plana mayor del Consejo miran el horizonte. Quiquis señala algo: "aquello, lo del fondo, ¿vos decís que no es mar?".
Nuevamente, la plana mayor del Consejo es víctima de la insolación. O del aburrimiento. Acá Quiquis hace "una gaviota a punto de levantar vuelo".
MDA sentencia: "caminante no hay camino...". Y pregunta al fotógrafo oficial: "me sacaste haciendo como que camino, no?, así la imagen tiene algo que ver con lo que recité". Cuando ve el resultado en la pantalla de la cámara, lo putea al fotógrafo.
MDA vuelve a posar, ligeramente molesto: "Quiquis, así es la gaviota levantando vuelo... boludo, me sacaste?", inquiere al fotógrafo.
El salar empieza a alterar a la plana mayor del Consejo. En este instante, uno de los miembros comienza a mutar.
Para transformarse en un famoso cantante de rock argentino. "No lo soñéeeee", grita poniendo voz finita.
"Y vas corriendo a la deriva", continúa cantando ante la preocupación de los doctores que integran la comitiva. "Che, cuidado con la sal que no es joda", dice el proctólogo mientras coloca un guante de latex en su mano de derecha.
Luego de cantar completa la discografía de Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota -incluyendo el disco en vivo y algunas grabaciones caseras- Quiquis sale corriendo entonando un "no a las papeleras".
Desde muy lejos, grita: "qué poco es el hombre en el medio de tanta inmensidad". "Si nadie lo hace callar, lo callo de un sopapo", comenta la neumonóloga blandiendo el dedo índice ante el silencioso respeto del resto.
"Señor mío, que estás en los cielos, porque no bajás y jugás con ¡esto!", grita mientras se agarra con la mano sus partes íntimas. El Consejo se manifiesta ateo, pero esto parece mucho. La neumonóloga aclara: "está tirando de la cuerda, con estas cosas no se jode".
Quiquis sigue gritando allá a lo lejos.
MDA, bastante puesto también por culpa del sal, intenta una ola. "Vieron que había mar, loco".
Un poco más lejos que antes, Quiquis seguiría gritando. La foto no es clara, pero pareciera que sí.
MDA se cree karateca y fantasea con que es el pibe de Karate Kid. "Che, nos vamos?", pregunta el fotógrafo aburrido de tener que registrar las acciones de dos adictos a la sal.
"Uuuuuy, loco, esto es un flash". MDA quita la cámara al fotógrafo y prefiere ocuparse él de las imágenes.
"A ver ponete con la sal de fondo, que no tenemos ninguna", le dice a Quiquis que accede acrítico.
"Y con ustedes, el salar": el Consejo parece aceptar, por fin, la triste realidad. No ha conseguido (por ahora?) la salida al mar para el pueblo boliviano.
"Pero si no es mar, pega en el palo", insiste Quiquis.
Los efectos del salar continúan. Las alucinaciones se repiten.
Y se repiten.
Menos, pero se repiten
Y ahora? Se repiten.
mda, bajo efectos de la sal -claramente-, se pone a saltar mientras canta "Bolivia/ yo tengo un cagazo/ que'sté salar de mierda/ se venga para'bajo"
Miembros de las fuerzas de seguridad del salar miran con desconfianza la muestra de júbilo de los miembros del Consejo. Comienzan a edificar, obvio que con sal, un muro de defensa.
quiquis y mda se inmortalizan junto a marinco y su vehículo. La imponencia del salar parece minimizar esta enorme reunión. El tiempo, "maldita daga", le devolverá la grandeza que la foto parece negarle.
Luego de solucionar los inconvenientes, el Consejo retoma a toda marcha el camino -¿camino?- por el Salar. La cúpula del Consejo decide viajar en el techo del Jeep. El fotógrafo, desde ese lugar privilegiado, toma esta foto bastante estúpida.
La cúpula del Consejo viaja feliz en el techo de la camioneta. El fotógrafo logra esta toma desde el helicóptero de seguridad que acompaña a la comitiva.
"Es para mostrar el contraste entre el artificial color del metal y la naturaleza del salar" intenta explicar el fotógrafo oficial esta imagen. Testigos del momento de producción de la misma aseguran que estaba mirando para otro lado y se disparó la cámara sin querer. Creemos que esta acusación podría ser una buena defensa para explicar el porqué se tomó esta foto.
La aridez del salar hace que sea más fácil que crezca el pasto en el techo de la camioneta que en el suelo.
"Esta foto se la vendemos a Weekend o National Geographic, vas a ver" dijo eufórico el fotógrafo, acostumbrado a changuitas. Tuvo que abandonar la idea ya que el Consejo, quien le costeó el viaje, tiene los derechos exclusivos de todas estas fotos (y de sus respectivos comentarios).
"¿Y esta?" preguntó, lento de entendederas.
"Lo que intenté fue que se vea el agua que levantaba el vehículo en su andar" argumentó el fotógrafo. "Andá a cagar" respodió el responsable de Presupuesto del viaje.
quiquis empieza a sufrir las consecuencias del agua del salar en su cuerpo y empieza a deformarse. A él, sin embargo, se lo nota feliz.
Su proceso de desintegración corpórea llega a la segunda etapa, como bien se preocupa él por indicarnos.
mda, también bajos los influjos del agua del salar, no quiere ser menos y decide plantarse en el pasto que crece en el techo de la camioneta. "Acá me planto" fue su ocurrencia. "Ok, yo te riego" dijo quiquis antes de empezar a mearlo.
mda, simulando felicidad para la foto, inicia el proceso de estrangulamiento de quiquis. "El Consejo en pleno proceso de reestructuración interna" aclara mda a un fotógrafo obnubilado.
quiquis da la espalda a dicho proceso (y casi da la vida).
"Esta sí la vendo" dijo eufórico el fotógrafo. "¿Y por qué no vendés esta?" sugirió un renombrado miembro del Consejo, refiriéndose a la próxima foto.
Foto a la que se refirió el renombrado miembro del Consejo en el comentario de la foto anterior.
El Comité de juegos, entretenimientos y afines asegura que con esta foto puede armar un rompecabezas, "si hasta ya tienen las formas de las piezas, sólo hay que cortar siguiendo las líneas..."
mda y quiquis felices, llegan a la Isla del pescado. "No me jodan con que eso no era mar, si hasta una isla tiene lo que los bolivianos llaman erróneamente un salar" dice quiquis. "Y no es de estúpidos sino de ignorantes, como creen que no tienen mar, no lo reconocen" aclara quiquis a su atenta audiencia.
"Además, Isla del pescado... ¿no les parece sugerente el nombre?" pregunta retóricamente quiquis. "Está claro, no es un salar, es un mar poco profundo" continúa su soliloquio.
mda y quiquis en la Isla del pescado, en la ladera conocida como miembrus erectums. Quiquis, jocoso, se tapa parte de su cuerpo con la campera "para que no se confundan con la fastuosidad de la naturaleza", y festeja su ocurrencia.
Increiblemente, en la única casa de la Isla del pescado, no vive un pescador sino un carpintero, quien se queja del poco trabajo que hay en la isla.
mda acaba de escalar la imponente montaña de la isla y ha colocado la bandera boliviana, gritando a viva voz: "El Consejo y Bolivia unidos en este acto fundacional". Al bajar, se "inmortaliza" con su hazaña, la que repetirá tiempo después cuando tenga que subir a sacar la bandera al ser acusado de fundación ilícita.
quiquis insiste para que el fotógrafo le tome esta foto. "Después la retocamos con el Photoshop y nos cagamos de risa", se justifica.
quiquis con el gorro de mda, luego de haber ofrecido el suyo al mar. "Saquémonos un foto acá en la costa" pide quiquis.
Las mujeres que participan de la comitiva, y algún que otro hombre, se muestra excitados por la belleza del paisaje.
quiquis, fotografía a la psicóloga y a la asistente social de la comitiva, felices como nunca en el viaje. "Que nos la saque el pelado" se anima a pedir una de ellas, claramente excitada. El fotógrafo toma esta foto como prueba del "no respeto a las funciones propias de cada uno". El caso será llevado ante el Tribunal de honor, ética, disciplina y asuntos menores del Consejo, quien, como siempre, se pronuncia incompetente.
mda, llevando su anarquismo al extremo, no respeta las flechas de circulación. El Consejo todo acompaña la actitud revolucionaria de uno de sus líderes.
mda, en otra clara muestra de no respetar a nada y a nadie.
"¿No sienten que nos están boludeando?" pregunta un miembro del Consejo observando el fálico paisaje.
mda se anima a adentrarse en el inhóspito paisaje. "Hay que tener huevos" dice un miembro de la comitiva, fanático de mda. "O ser muy puto y querés refregarse contra uno de esos miembrus erectums" refuta uno de los contras, que nunca faltan.
quiquis y mda se fotografían "más allá de las nubes", dicen cinéfilos. Un miembro solitario, se asoma a su lado.
"Sacame entre estos 2, para dar idea del tamaño" pide quiquis. La foto no deja dudas: quiquis es muy bajito.
"A mi sacame al lado de este, para dar idea de mi rectitud" dice mda, mofándose de su compañero.
El fotógrafo toma esta panorámica del salar, disimulando su miembro en la foto. No atinamos a saber cual es, pero que lo tiene finito, no hay dudas.
"No saques más fotos al salar, carajo, nos va a salir un huevo el revelado" grita mda mientras ataca al fotógrafo intentando impedir una nueva foto. El artista demuestra su rebeldía tomando igual la fotografía.
"Bueno, ponete que te saco a vos" dice el fotógrafo a mda, quien se hace el sorprendido para la toma. La foto será bautizada "Hombre mirando al sudeste", aunque no hay manera de que alguno del grupo supiera para donde mierda quedaba el sudeste.
"Yo la tengo así de grande" dice quiquis inspirado en la fálica vegetación.
quiquis se encuentra en pleno salar con su ex profesor de música. En la foto puede vérselos a ambos muy emocionados por el reencuentro. "Después hay gente que no cree en las casualidades" comenta alguien al pasar.
Juraría que esta foto ya la pasamos, pero no voy a verme de nuevo las 148 fotos anteriores.
quiquis, todavía emocionado, cuenta que ese fue el primer profesor que le dijo "vos estás para más que los toc-tocs... y me dejó tocar el triángulo". Se pone los lentes oscuros para que no se lo vea llorar "por semejante pelotudez" se sincera.
El Consejo acaba de perder a Marinco, el chofer de la delegación, quien "por no ser un anarquista como nosotros, siguió las flechas y cayó por el precipicio" instruye revolucionariamente mda al resto de la comitiva. "Por no ser anarquista y por ser medio pelotudo" se permite aclarar quiquis, más realista.
El Consejo realiza un minuto de silencio por la pérdida de Marinco. mda, irrespetuoso como siempre, aprovecha para cantar "un minuto de silencio, para Racing que está muerto". El fotógrafo toma esta foto a la que bautizará "La presente ausencia". mda, la rebautizará: "blanquiceleste no existís y vas a jugar la promoción".
Déjense de joder, esta foto ya la vimos mil veces, loco...
mda se asoma triunfante en la Cueva de la cachucha. Con el resto de la comitiva, penetrarían en ella.
quiquis intentando impedir un derrumbe. "No podemos permitir que se bloquee la Cachucha" grita desafiante mientras realiza su titánica tarea.
mda, baja a felicitar a quiquis por su labor, quien feliz relata su hazaña. "No hay Cachucha que se me venga abajo", aclara.
quiquis a puras piñas, abre una nueva entrada a la Cachucha.
El fotógrafo canchereó y tomo la foto sin flash. No sabemos si el de la foto es mda, Elvis Presley o Alfredo Yabrán.
Mientras la psicóloga, la asistente social, mda y quiquis recorrían la Isla del Pescado, los doctores se quedaron garchando en la camioneta. El tucu quedó a cargo de la comida y como no sabe cocinar nada, robó varias cosas de otras camionetas y ofreció esta suculenta comida al resto del grupo.
mda se encuentra de casualidad con un amigo de su infancia. "¿Qué hacés por acá?" lo interroga sorprendido. "Me quedé sin puchos y salí a comprar" le responde. Después hay gente que no cree en las casualidades.
mda y quiquis se ponen a jugar al espejo. Se nota que no es la primera vez que lo hacen.
Ahora imitan a León Gieco. quiquis demuestra tener poca elongación y menos equilibrio. De fondo pueden verse a Diego Arnedo y Ricardo Mollo en visita guiada por el salar. Después hay gente que no cree en las casualidades.
quiquis intenta mejor un poco su elongación pero su equilibrio (que como veremos más adelante no es como para decir "uh, que equilibrio") sigue siendo bastante deficitario. En el fondo, Mollo y Arnedo siguen recorriendo el salar.
mda acaba de pasar un record mundial: con 23' se convierte en el hombre que más tiempo pasó parado en una pierna en un salar. Directo al Guiness.
mda, explicándo física con su propio cuerpo: "los cuerpos si dilatan con el calor...
... y se contraen con el frío". Hasta el tucu entendió el ejemplo y al volver del viaje, se anotó para rendir el examen de ingreso para Física nuclear en el Balseiro. Reprobó, obviamente.
mda sigue explicando física pero esta vez pide la asistencia de quiquis. Demuestra la fuerza de la gravedad, cuya acelaración es la misma independientemente del cuerpo que se deje caer en caída libre. El tucu ya se siente Einstein.
Ahora explica el principio de Arquímedes: "todo cuerpo que se sumerge en un líquido...
... experimenta un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del líquido desalojado". Arnedo, que justo pasaba por ahí, opinó que el "empuje" le pareció un poquito exagerado. mda explicó que fue sólo de carácter educativo, y que efectivamente quizá haya realizado una representación del empuje algo mayor que el que efectivamente correspondía al peso del volumen del líquido desalojado. El tucu se agarraría de esto para explicar su fracaso físico.
"Explicate el péndulo de Foucault" dice quiquis desafiante (y pendular)
mda, sin embargo, está trabajando en otra explicación. Empieza a aspirar el aire del salar.
Una vez aspirado todo el aire, logra formar una cápsula de vacío e instantáneamente comienza a flotar. Al expulsar el aire, retornará, en caída libre, a la tierra. "Con esto quiero demostrar la falacia de que en el espacio no hay gravedad. Esto es falso, por eso decía que es una falacia. La fuerza de gravedad mantiene a la Luna en órbita, por ejemplo..." El resto de la explicación no la escuchamos, ya nos tenía podrido con tanta ciencia.
quiquis le pide al tucu fotografiarse junto a él, "futuro premio Nobel de física". quiquis reconocerá más adelante que le cuesta diferenciar a los buenos científicos de "los que no lo serían tanto".
Quizá la mejor foto del albúm, le valió una terrible reprimenda al fotógrafo. "Si te digo sacá allá que hay un Ovni, sacá allá pelotudo" gritó indignado quiquis.
Miembros del Consejo, como parte de su viaje solidario, le lavarán las patas al roñoso de la foto.
mda insite en que se lo fotografíe junto al "ojo de agua". "Sí, sacale al ojo de agua y al flor de pelotudo" indica un quiquis podrido de tantas horas en el salar.
El Consejo regresa a Uyuni sin haber recuperado el mar para Bolivia (aunque quiquis insista en que sí lo hicieron). Al atardecer, los trabajadores siguen en su heroica tarea de juntar la sal para que no falte en la mesa de nadie. Que tul.
El Consejo logra al fin entender por qué se lo llama salar a este lugar: "es de donde se saca la sal" dicen estupefactos. "¿Los montículos son sal muy extra gruesa?" pregunta mda, curioso.
Convencidos de que eso que pisaron sea la sal que después colocarán en su comida, deciden seguir a un camión que transportaría el blanco elemento. Cuando la policía antinarcóticos los detuvo, no creyó la curiosa explicación del Consejo. Sólo la intervención de un alto mando del Gobierno boliviano logró que dejen de molestar a los miembros del Consejo. Junto con ellos, desapareció el camión "con sal" de la comisaría de Uyuni.
Foto obtenida por el Fotógrafo oficial del viaje luego de comer unas papafritas saladas con "la sal" del camión. Él asegura que no es que él se movía, sino que el resto del mundo "estaba muy quieto".