Plaza de la Audiencia.
Rotonda de la Plaza de la Audiencia.
La Audiencia en la mañana de San Bartolo, hace ya unos añitos.
Señalización de la calle, pintada en la pared. Va desde la Plaza de la Audiencia hacia la salida del pueblo por la carretera a Santibáñez. Hasta que se hizo la circunvalación de Ayoó, antes todos los coches entraban o salían del pueblo por esta calle, una de las más transitadas.
Vista de la calle desde arriba, hacia la salida del pueblo.
Parte de arriba, junto a la Audiencia, el antiguo bar de Asunción, la sede de una de las peñas en la casa de Francisco, y al fondo, la señalización de las diferentes partes del pueblo y, junto a ella, la casa en la que está la farmacia.
Placa con el nombre de la calle.
Calle Negrillos, que va desde la Audiencia hacia la salida del pueblo en dirección a Congosta.
La misma vista, a ras de suelo.
La tienda de Carmen, en la parte de arriba de la calle (y a su lado, la casa de Fernando y Chelo).
Casa vieja que se vende, en la subida por la culaga que da a la Calle del Medio.
Culaga que une la calle Negrillos con El Canto.
Huerta de Don Antonio.
La calle vista desde la mitad de la cuesta, a la altura de la casa de Ramiro y Rosi.
La casa de Doroteo y Genoveva, los antiguos panaderos y padres de la panadera de ahora, Geno. Todavía está la chapa de Teléfonos, de la época en la que el único teléfono del pueblo estaba allí, en su pasillo.
La calle en la salida hacia Congosta.
Calle Negrillos en el cruce con la calle Guapín por la derecha y con la calle Casillas por la izquierda.
Antigua baldosa con el nombre de la calle, sobre una casa de adobe.
Placa con el nombre de la calle Guapín.
Calle Guapín, desde la intersección de la calle Negrillos.
Una de las casas más bonitas del pueblo, toda de piedra, la del Ti Bernardo. Aquí comienza (o termina) la calle El Guapín.
Otra vista de la casa del Ti Bernardo, en el lado de la Calle Negrillos.
Rótulo de la calle El Guapín en una piedra de la fachada.
Calle Casillas: Está situada en la parte baja del pueblo. Sale de la Calle Negrillos y va hasta la Calle Carracedo.
Acera en la calle Casillas
Bifurcación de la Calle Casillas y la calleja que la une con la Calle Negrillos, a la salida del pueblo. La casa es la antes habitaba Kika y su familia.
Huertas de la Perapán.
Vista de la calle Casillas.
Otra parte de la misma calle.
La misma calleja desde la otra entrada.
Indicador de la calle pintado en una fachada (hacia la derecha).
Casa de Emilia y Lucas.
Casa de adobe en la Calle Casillas.
Unión de la calle Casillas con la de Carracedo, casa de Andrés Conejo.
Nombre de la calle en la pared.
Nombre de la calle, justo en el medio, indicando a derecha e izquierda.
Una de las perspectivas más características de Ayoó, la Calle de la Iglesia, con el templo al fondo, desde la Plaza de la Audiencia.
Calle de la Iglesia, desde la Audiencia, vista desde las escaleras del campanario.
Desde el mismo lugar.
Culaga que sube desde la Calle de la Iglesia al final de El Canto.
De nuevo, la calle de la Iglesia.
La casa del cura.
La casa, vista más de cerca, con el sol de la tarde.
La calle vista desde la Iglesia hacia la Plaza.
Calleja de la Calle de la Iglesia a la calle Castillo.
La misma culaga.
Vista desde el campanario.
Calle de La Iglesia junto al comienzo de la calle Trascastillo.
La calle una vez pasado el arco de la Iglesia.
La Calle de la Iglesia, tras el arco, vista desde el campanario.
Desde el mismo lugar, más reciente (Agosto, 2008)
Calle de la Iglesia, con la casa de María la de Niso y su acacia, en primer plano.
Casa de María y Eduardo.
Final de la calle de la Iglesia, casa de Rogelio y Florentina y, más allá, la de Arsenio.
Placa de la Calle Castillo, que va desde la plazuela de la Iglesia y la fuente, hasta juntarse con El Canto, atravesando medio pueblo.
La Iglesia y el comienzo de la calle Castillo.
Subida de la calle.
Cuesta arriba.
Calle Castillo, por donde está el susodicho (junto a la furgoneta blanca).
Los rapaces enfrente de su peña.
Antiguas escuelas, hoy sede de la Asociación de Cazadores de Ayoó.
La sede de la Asociación de Cazadores del pueblo está abierta también a la celebración de comidas y reuniones de todos aquellos que lo soliciten y previo pago de una pequeña cantidad de dinero.
Calle Castillo, a la izquierda es la subidita hacia el bar de Loli.
Calle Castillo, ya donde se va a juntar con El Canto.
Tejados de las casas de la calle Castillo.
Otra de las placas que indican en qué calle estamos.
Farola y placa en la calle Trascastillo, tras la Iglesia, en la pared de la casa de mi tía Paulina.
Casa del Ti Plácido, en la calle Trascastillo.
La casa del Ti Plácido desde arriba.
Casa abandonada en la subida de la calle Trascastillo.
Calle Trascastillo, ya a punto de juntarse con la de Peñacabras.
Culaga junto al castillo.
El castillo desde el campanario.
La chimenea escalonada que se ve por delante, es la de la antigua cocina de humo de la casa de Cecilio y Elisa, que, con gran mimo y esfuerzo, han mantenido y conservado casi casi como estaba hace décadas, incluidos cacharros de la cocina, candiles, escobas...
Culaga de paso al campanario
Puerta rodeada de asientos para la tertulial, en la calle Castillo.
Otra placa de la calle, en la punta de arriba de la misma.
Chapa metálica de la calle.
Comienzo de la calle desde la separación con El Canto.
Final de la calle, en la salida hacia las huertas.
Indicador de la calle pintado en la pared.
Rótulo de la calle del Canto, en la pared del bar de Antonia.
Ayuntamiento de Ayoó.
Entrada al Ayuntamiento.
Casas junto al Ayuntamiento
Calle El Canto, otra de las “avenidas” de Ayoó. Discurre desde la Plaza de la Audiencia hacia las afueras del pueblo, zona de huertas y uno de los caminos, aún en uso, para ir a Requeijo. Vista de la calle con la plaza donde se hace el baile y el Bar de los Mozos.
La calle desde el otro lado.
Esquina entre la Calle del Canto y la Calle Castillo. Se dice que aquí pudo haber en tiempos una ermita, recuerdo del que ha quedado la parada que las procesiones hacen en este lugar y del que se puede derivar el nombre de la calle (El Canto, de cantar, no de piedra).
Casas de la parte final de la calle El Canto, sin salida, salvo la calleja que la une con la calle de La Iglesia.
El Bar de Antonia, situado en los bajos del antiguo Ayuntamiento.
Por aquí sigue la calle, desde la parte trasera del antigua ayuntamiento.
Otra de las nuevas casas del pueblo, en El Canto
Casas en El Canto
Muchas casas nuevas se están haciendo en Ayoó. Esta es una de ellas, junto a la de Pedro y Visi.
Casa en la Calle El Canto.
Casi tapada, la fecha de construcción de la casa anterior, en 1961.
Casas de Miguel y Pilar y Carmelina y Cleofé.
Pequeña calle en cuesta, que termina en escaleras en la parte de arriba y que une las calles El Canto con la Calle Corrales.
Vista desde arriba.
De las pocas escaleras (o las únicas) que hay por las calles del pueblo.
Casa de adobe en la parte de abajo de esta callejuela, con los árboles adornándola el día de San Bartolo.
Calle El Caño. Está en la parte baja del pueblo, junto a la salida hacia la carretera a Congosta. Zona de huertas con alguna casa, como la de Antonia. Placa de la calle con farola
Foto en sepia de la calle.
Callejas que sirven de atajo entre las calles. Aquí, la que va del Caño a la calle de Casillas.
Calle Palomares, en la parte baja del pueblo, entre la Calle de Casillas y las Huertas de San Fructuoso. Nombre de la calle sobre una pared de piedra.
Pequeña plaza entre las casas y las huertas, en la calle Palomares.
Asiento.
Huertas de San Fructuoso.
Casa renovada en la calle.
Señalización sobre piedra.
El ganado por la calle Peñacabras, junto a la casa de Angel y Jesusa.
Calle Peñacabras, en la punta de arriba del pueblo.
La calle, yendo ya hacía los corrales de las ovejas.
Corrales de las ovejas en Peñacabras.
La sede de la Peña El Garito.
Casa de Adelina en el barrio de Peñacabras.
Casas.
Rincón, subiendo a la Calle Peñacabras.
La placa de la calle, en un poste.
Placa de la calle Corrales.
Calle Corrales.
Pequeña calle que une la de Peñacabras y Trascastillo.
Calleja tras la calle Corrales
Entre callejas.
Calle Corrales
La casa de adobe con la puerta con marco blanco era la de la familia de Vicente y Dominica.
La calle hacia abajo, a la calle Castillo y el bar de Loli.
Ahora desde abajo.
El tipo de fachada de esta casa es muy típico del pueblo, con las piedras asomadas a la masa.
Rótulo en la pared, casi borrado.
Bar de Loli.
Pino en la calle Corrales, frente al bar de Loli
Casa renovada, situada junto al Bar de Loli. Se ha modernizado pero dejando la fachada de muro de piedra. Las otras paredes son del tradicional adobe.
Calleja que sube de la Calle Corrales hacia los corrales de ovejas de Peñacabras y la casa de Ricardo, al final de la misma.
Calleja que baja de Peñacabras a la calle Castillo, cerca del bar de Loli
Cuesta de la Calle Corrales, en la parte que va desde el bar de Loli al cruce con el final de El Canto.
Casas en el final de la Calle Corrales.
Calle Corrales, nombre sobre una piedra.
La nueva calle de Ayoó, La Perapán
La Perapán
Huertas de la Perapán, desde el camino que sale tras la casa de los panaderos, por donde se supone, puede ir una nueva calle en Ayoó.
Huertas de La Perapán, entre la nueva calle con ese nombre y la calle Casillas
Tejados desde el campanario, con Peñacabras al fondo (Agosto, 2008)
Huertas de la Perapán, hacia la Calle Casillas.
Las Escuelas
Las Escuelas.
Parque de Las Escuelas.
Zona de columpios en el Parque de Las Escuelas, en la salida del pueblo hacia Santibáñez.
Las últimas casas del pueblo (o las primeras, según de dónde se vaya) al final de la Calle Carracedo.
Zona de huertas y casas en Las Escuelas.
La casa de Santiago "Jalones", en la entrada del pueblo desde Congosta
Casa con galería de madera, en una calleja que sale del final de la calle El Canto. Hace años, a pocos metros, había un lavadero muy frecuentado por las mujeres de esa parte del pueblo.
Vieja casa con pajar.
Casa con parra en Congosta.
El tractor de Plácido delante de su casa.
Casas ya abandonadas en la subida a Peñacabras.
La casa de la izquierda antes de caerse.