Enseñándole el río a Alexia.
También a su mamá, Cristina.
¿Este tronco está podrido?... pues no, que más bien partido.
Y aunque otras de ésta tengo hecha, no me importa rehacerla.
Porque esta preciosa niñita en las otras no salía.
Y en la hora paellera, los hombres cuidan de ella...
Rafa, que la cocina. Salvador, a los gatos vigila.
Y también, de vez en vez, un cigarrillo prender.
Ya que la candela está ... a punto, no hay que dudar.
Hagamos este retrato por si salimos guapos.
La vigilancia es extrema ante tan finos felinos.
Y aquí dispuestos estamos a degustar buenos platos.